lunes, 8 de diciembre de 2008

William Navarrete: Poemas

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Tres poemas (inéditos) de William Navarrete

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-----Pigalle, 1

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La monada hipnotiza hasta las plantas

con sus ancas de caballo poderoso

aprisionadas bajo telas de abultados uniformes.

Lucen tan maduros y tan listos para el sexo

que a cualquiera se le olvida

que velan por el orden arbitrario

y, de paso, recaudan los euritos

que pagan recepciones, choferes y vinos

de los Ministros llorones del Estado

y su primera dama de faldilla y taconcillos.

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Están pidiendo papeles arrugados,

papeles en blanco, letras muertas

que acuñan risotadas de fronteras,

a los que gesticulan demasiado

o se acomodan el paquete con gestos de truhán.

A mí me ignoran porque tengo

cara de buen cristiano,

de blanquito criado en Miramar

y no llevo cadenones en el cuello,

ni esa rufa de negro aspavientoso,

ni me brillan los dientes con el oro,

ni se me pela la nariz de tanta harina

y el pantalón no me cae más allá de las nalgas.

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Soy para ellos el perfecto ciudadano…

---------------mientras no sepan lo que pienso.

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-----------Pigalle, 2

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Está pasando algo bajo un toldo.

Son las cuatro de un sol fugaz

y las gotas de sudor anuncian un verano

que es arena escurriéndose en las manos.

La alameda central está desierta.

Los listones de metal de los canteros

descansan de quien pone en ellos su trasero

para vendernos lo que sea

por tal de vender algo

y meterse en el vientre, en el bolsillo,

un billete o media caja de cigarros.

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Tal vez se han ido todos

al lugar de donde vienen:

al famoso bled que yo imagino

como esos pueblos-fantasmas de La Mancha

o las aldeas tragadas por raíces

en las tierras misteriosas de los mayas.

Un Más-Allá donde gozar no está prohibido

siempre y cuando no se abra de un golpe

la ventana severa del orden celestial.

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Si me pregunto por qué no fui tras ellos,

es porque no tengo bled, ni raíz,

ni otra geografía al otro lado de la puerta,

porque se van borrando mis recuerdos

para que el aire que respiro no me asfixie

al contemplar en las márgenes del paso

el precipicio de mar a mis espaldas.

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En esta tarde de engañoso sudor

sólo se ve de banco en cuando

un fantasma, alguna sombra,

un viejo cabizbajo, la estoica figura

de una puta… mesopotámica,

una loca cubierta de argollas hasta el culo,

un chulo de tatuajes en la lengua

y la mirada triste de perros vagabundos

como mujeres sedientas de marinos

en el muelle incierto de sus vidas.

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En esta tarde de engañosa muerte

-------------------------y de pasado

es mejor comprar un diario

y abanicarse el rostro con todas las noticias.

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----------El tres del bulevar

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A Farid la religión no le deja

aceptar la cerveza que le brindo.

Me lo dice quitándose la ropa

como quien sopla sobre un ojo

alguna inoportuna basurilla.

Tiene tanta prisa en soltar

el peso acrecentado entre sus piernas

que se olvida de esto, de lo otro

y de los suras punitivos del Corán.

No sé cómo logra creer que complace a una mujer

si mi sexo le flagela el vientre

y a veces le pasa cerquita de los labios.

Al disponer de mí en juegos malabares

es el gimnasta con que sueñan las muchachas

y huele a pieles de camellos,

a azahar en una plaza tugurienta,

a canela en rama, a zoco aturdido de canciones.

Sube y baja pidiéndome una danza,

una luna sin espejos donde quede

atrapada la ilusión de cada noche.

Y ese deseo de mortal contenido

en la abstinencia y el desprecio

de las hembras de París por su pobreza

lo obligan a vengarse de la vida y de su dios,

a pedirme que olvide su rostro en una esquina

y a llamarlo por su miembro

cuando salga por mi puerta liberado.

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William Navarrete (Cuba, 1968). Escritor. Reside en París. Ha publicado varios libros de ensayo: La chanson cubaine: textes et contexte (2000) ; Cuba: la musique en exil (2004), Catalejo en lontananza (2006) y 1902-2002. Centenario de la República Cubana (colectivo, 2002). También las antologías Insulas al pairo (poesía, 2004), Versi tra le sbarre (poesías de presos cubanos, 2006) y el homenaje a Lezama Lima Aldabonazo en Trocadero 162 (33 autores, 2008). Publicó su poemario Edad de miedo al frío (2005), Canto al pie de los Atlas (Milán, 2006) y Lumbres veladas del Sur (2008). Sus monografías críticas han visto la luz en la colección "Visión crítica", de la Ed. Aduana Vieja, siendo la última la que editara junto a Jesús Rosado sobre el pintor Humberto Calzada. Recientemente publicó ficciones sobre obras maestras del Louvre en el volumen La canopea del Louvre (2008).

18 comentarios:

  1. Por favor, pero qué poeta tan remalo... "la monada", por dios...

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  2. Cuestión de opinión.

    Gracias por la visita.

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  3. reinaldo garcia ramos8 de diciembre de 2008, 14:12

    Gracias por mostrarme los poemas, son degustables en alto grado; me gusta esa sátira desaforada y al mismo tiempo ecuánime, de observador escéptico y al mismo tiempo creyente, en la mejor tradición del divino Marcial y del sabio Catulo en sus tiempos. Es grato saber que mantienes viva en nuestra destartalada tradición poética la intención epigramática (que muy pocos han cultivado, como tal vez Severo, y los cronistas del "punto guajiro"), que despliegas una mirada sardónica pero elegante sobre el costumbrismo burdo, y lo recreas con esa voz de inmigrante con derechos a rechazar y comentar. El de Farid es como un postre de baklava que clava (y valga el sonsonete) sus tenazas de lava y de miel en la memoria del cuerpo, ¡muy bien!

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  4. Me gustaron los tres. Mis preferidos o mi preferencia fue en orden ascendente 3, 2, 1
    Muy sabrosos y refrescantes.
    Juan

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  5. Son buenos, William, simplemente buenos. Y no son cursis ni amanerados. Eso es lo mejor: están vivos.

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  6. Me encantan William, son muy buenos. El segundo para volverse loco. "papeles arrugados", "risotadas de fronteras", todo lo que pasé en otra época. No olvido. A ver cuando me dejas leer los otros # de ese bulevar de las mil y una historias. Abrazos,
    Piro.

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  7. perdona, el primero quise decir. El del moro del laguer es una pelicula. Cada vez me asombras.
    Piro

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  8. Sí que están vivos estos poemas gusten o no. José Raúl

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  9. AUTENTICO 100 %
    Los disfruté los tres. Mucho.
    Empecé a leerlos sin prestar atencion y cuando llegué al tercero di marcha atras. Me gusto mucho la frescura y la habilidad para decir cosas increibles sin sofocarse y sin sofocarme. Me apunto para el libro.
    AMS

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  10. Olvidé decir que cuando volvi atras fue cuando llegué a:
    "Tiene tanta prisa en soltar/
    el peso acrecentado entre sus piernas /
    que se olvida de esto, de lo otro/
    y de los suras punitivos del Coran"
    Waoohhh

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  11. Son excelentes, William; ya te lo había dicho en privado y lo repito en público. El de Farid... ya te dije!
    Gracias, Chago, por publicarlos. Un abrazo a los dos.

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  12. Muchas gracias por los comentarios. Es un placer tener a tan distinguidos poetas por aquí.

    Saludos.

    Ch.

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  13. Ah William... me transportaste a Fez y a ciertas historias vividas con amigos... qué tiempos tan multidimensionales! Hermosa poesía, atrevida, honesta, escandalosamente deliciosa.
    Besos.

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  14. Muy buenos. El que mas me gusta es "El tres del bulevar", el de Farid. Imagenes fuertes, recias, percutientes. El vivo reflejo de su sexualidad frustrada. De ese cuerpo que "huele a pieles de camellos, a azahar en una plaza tugurienta, a canela en rama, a zoco aturdido de canciones"...... Como haces para dar esas pinceladas, para sumergirnos de inmediato en ese contexto de sensualidad y dolor?
    Bravo!
    EM

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  15. Sube y baja pidiéndome una danza,

    una luna sin espejos donde quede

    atrapada la ilusión de cada noche.

    Eso me encantó William, tiene clase. Tienen clase los tres, y esa es la idea, la poesía; el talento para tirarse por la calle del medio sin vulgaridades como "algunos" y "algunas". Un abrazo y las gracias a Santiago por dar luz.
    Ena

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  16. Saludos a todos estos poetas con estilo y gracias definidas: Reinaldo, Cueto, Ena La Pitu, Karin, David, Piro (que no se me despinta), Odette, Lira, Eyda. También a La Te (Teresita Dovalpage) que tiene luz verde para su idea.

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  17. Cada descubrimiento de un poeta conlleva un misterio nuevo, vestido con cuerpo de palabra. No sé como llegué aquí, pero me alegró descubrir entre líneas la herencia de Cintio Vitier, de Eliseo Diego, de Fina García Marruz, tal vez. Un abrazo de isla a isla.

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