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martes, 21 de abril de 2009

"Y, sin embargo"…Por Maria Elena Cruz Varela

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Y, SIN EMBARGO

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Por María Elena Cruz Varela

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En estos días anduve releyendo documentos acerca de la Crisis de octubre de 1962, cuando todavía Cuba era una plataforma nuclear de un Moscú que, evidentemente, sí creía en lágrimas y el Coma-andante en jefe empujaba a Nikita Kruschev a que nuestra pequeña isla fuera la primera en disparar misiles contra los Estados Unidos de Norteamérica.

La encomiable iniciativa de Santiago Méndez de soltar en su blog Efory Atocha un balón de ensayo con tres preguntas para ambos bordes de la herida, me llamó la atención por varias razones, en primera, por el cariz proactivo de la idea, en segunda, por la cantidad y la calidad de las respuestas y en tercer lugar, por percatarme de que la mayoría de los que respondieron, en 1962 todavía no habían nacido. También apunto que -salvedad hecha con Daína Chaviano- noto la ausencia de voces que puedan responder desde el lado femenino del asunto.

La mayoría de las respuestas, sean más o menos intelectualizadas, estén articuladas desde una u otra perspectiva (o ausencia de ésta) tienen el cansancio como denominador común y el deseo de que esta pesadilla llegue a su fin. Pero sospecho que, incluso los que tratan de mostrarse tibios respecto a esa dictadura que persisten en llamar revolución, saben que la pesadilla cubana no se llama Embargo Pérez, ni Rodríguez…

Nací en 1953, así es que me tocó bailar con el más feo desde el principio. Crecí embargada: embargada de miedo, de dolor, de separaciones, de traiciones múltiples, de carencias infinitas, de bloomers “doce planta”, de kikos plásticos, de lienzo crudo, de potaje de chícharos, de conservas rumanas, en fin… A todo lo que me faltaba, el Gran Embargador solía llamarle Dignidad. ¿La libreta de racionamiento es posterior o anterior al embargo? No lo recuerdo, porque crecí embargada. Embargada de dudas, de ansiedad, sin saber cuándo debía aplaudir o callarme; en qué momento debía escapar de casa porque la oreja de mi padre iba ser secuestrada por el Orador en Jefe. Pensándolo bien, ¡en ese rubro nunca hubo embargo que valga!

Siempre me he negado a discutir públicamente sobre política norteamericana; teniendo en cuenta que la mayoría de mis compatriotas, mal que bien, han encontrado refugio en ese país y, según leyes escritas -y no escritas, que es donde se encuentran los mejores códigos éticos- alguien que ha debido huir de su propio país debe agradecer y respetar la política del país de acogida. También dejo claro que la gratitud y la ética ni esclavizan ni enmudecen.

El supuesto embargo norteamericano a Cuba es un tema que compete al presidente de turno en la Casa Blanca y, si mal no recuerdo, siempre ha estado condicionado, por lo menos en el espíritu de la letra, a los pasos aperturistas del “otro lado”. Y, aunque algunos se hagan los nórdicos, ya sabemos los resultados. Han estado ahí durante cincuenta años. Yo crecí embargada y no por los diferentes gobiernos norteamericanos, sino por el Dictador Único, que embargó mi vida, la de mis hijos y si no paramos las secuelas, puede que, donde quiera que nazcan, hasta mis nietos sienta los efectos de ese embargo.

Nunca debemos olvidar que las ventajas migratorias que los cubanos han disfrutado en USA, de las que no tengo claro si debemos sentirnos muy orgullosos, provienen de dos hechos trágicos: la traición norteamericana en Bahía de Cochinos, en abril de 1961 y el pacto de no agresión a la isla, firmado por Kennedy-Kruschev para terminar con la Crisis de los Misiles en 1962.

Ahora bien, mi curiosidad nace en el momento en que me pregunto ¿por qué, históricamente condicionamos nuestra libertad a la actuación de un tercero? El embargo no ha funcionado en ningún sentido y, por lógica, lo que no funciona en ningún sentido, aunque sea nominal, no existe (que le pregunten a los que lograron sobrevivir en Stalingrado durante la Segunda Guerra Mundial lo que es realmente un bloqueo) Los Castro todavía están ahí porque el embargo nunca fue real, de lo contrario, otro gallo hubiera podido cantar… ¿Vale la pena centrarse en lo que no existe? La libertad de Cuba no debe depender de las leyes norteamericanas, sino del valor y la dignidad de los cubanos.

Barack Obama sólo ha hecho que las aguas migratorias vuelvan a su cauce, después que fueran desviadas bajo el mandato de George W. Bush y, desde mi punto de vista, estas disposiciones del nuevo presidente no deben ser sobrevaloradas ni a favor ni en contra. Queda pendiente la humillante Ley de Pies Secos-Pies Mojados, que aparte de hacernos correr como jugadores de rugby o delincuentes, deja mucho que desear…

Esperemos que el Dueño de nuestro Embargo no responda como otras veces, abriendo las compuertas y disparando misiles humanos sobre frágiles balsas a tontas y a locas. De cualquier modo, compatriotas, es bueno tener en cuenta que la Base Naval de Guantánamo se está vaciando de talibanes mucho más rápido de lo que se vació de cubanos emigrantes en la avalancha de 1994. Y que incluso los talibanes contaron con un apoyo internacional con el que los isleños, por desgracia, nunca contaron.

Por lo demás, bravo por Efory Atocha. Así es como podemos empezar a mellar este otro embargo que nos hemos impuesto a nosotros mismos.

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martes, 10 de marzo de 2009

Segunda Entrevista a Maria Elena Cruz Varela

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"Estamos más cerca de algo nacional, a lo que no sé cómo llamar"
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Entrevista a Maria Elena Cruz Varela
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--Por L. Santiago Méndez Alpízar
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Bueno, parece que los consejeros, adivinos políticos y cubanólogos están “más perdidos que un loro en bote”. El régimen ha defenestrado a más de una decena de altos cargos, incluidos dos de los pilares en los que se ha apoyado internacionalmente; sus “rostros visibles”, y ni por asomo, hasta el día de hoy se sabe ciertamente la causa. Los expertos ni siquiera “la vieron venir”. ¿Qué opinión le merece las nuevas maniobras en la cúpula del poder en La Habana?
¿Cuáles, según su punto de vista, serán las consecuencias de los nuevos cambios?
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Esto es como analizar la partida de ajedrez que juegan dos locos detrás de un cristal blindado. Hay que ser, de cierto modo, partícipe de esa locura. Remitirse a Lampedusa puede ilustrarnos algo mejor porque, en la media centuria transcurrida, lo único verdaderamente sistemático y predecible es el “gatopardismo”, estudiado con lupa a pocas o muchas millas de distancia por esos consejeros, adivinos políticos, cubanólogos y demás especies surgidas al fragor de cincuenta dramáticos, pero también patéticos años. Siempre me sorprendieron las apuestas en ciertos sectores del exilio cubano sobre las pretendidas aptitudes “aperturistas” o “reformistas”, primero de Roberto Robaina, pasando por el mismísimo Carlos Aldana para seguir con Lage y el recién estrenado ex ministro de Relaciones Exteriores, Pérez Roque. Nunca los pude ver como prospectos de Gorvachev preparándose clandestinamente en las oficinas del Comité Central, pero tampoco me sorprende que un viejo carcamal como R.C., ante tantas expectativas por parte del enemigo, haya decidido quitárselos de en medio, tanto a Carlos Lage como a Pérez Roque, tecnócratas en última instancia, cambiándolos por militares históricamente endeudados con esa especie de dúo Pimpinela en el que han devenido los hermanitos C.
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Estos cambios son con-secuencias en sí mismos, si analizas bien la palabra, es una secuencia continuada de lo que es igual.
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¿Estamos más próximos o más lejos de una posible reconciliación nacional?
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Personalmente creo que, como esta ficción que llamamos tiempo no perdona, estamos más cerca de algo nacional a lo que no sé cómo llamarle. Yo no tengo que re-conciliar- me con nada ni con nadie, nunca estuve en ningún concilio, soy libre desde mi propia libertad y he trabajado muy duro conmigo misma, ¿sabes?, todos, como loros, hemos repetido hasta el cansancio que “Sólo la verdad nos hará libres”, pero nadie nos dijo qué era esa verdad, dónde se hallaba y cómo encontrarla, por tanto, tampoco sabemos mucho acerca de la libertad, es un aprendizaje que comienza con la responsabilidad, y, por desgracia, a los cubanos no nos enseñaron ni una cosa, ni la otra, ni la otra tampoco.
Incluso, he notado, no sin aterrorizarme, que hasta el sentido del humor lo hemos extraviado en el camino. Cada vez hablamos con más solemnidad de nosotros mismos, nos tomamos a la tremenda nuestras propias opiniones, que no pasan de ser eso: nuestras opiniones y no le hacemos gastos al presupuesto que los dictadores cubanos debían invertir en combatirnos; nosotros solitos nos encargamos de ello y con muy buena disposición. Debíamos empezar a practicar el valor del silencio por lo menos en el cuarenta por ciento de las ocasiones.
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Se agradece la participación de sectores ultra (y nadie se disculpa) que se manifiestan a favor de la democracia en Cuba. Pero se cuestiona y enjuicia la participación de escritores afines a la revolución en eventos con exiliados. ¿Siempre fue así o es una nueva ola de un sector del exilio?
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Sí, me han comentado que en una reciente manifestación , en la Puerta del Sol participaron numerosos miembros de grupos, sectores, asociaciones o partidos, como quiera que se llamen, de tendencias ultra más plus. Yo no estuve, pero no creo que me mintieran al respecto. Mira, ¿qué quieres que te diga? Los extremos se tocan, no es una novedad y lo más común es que quienes no observen atentamente sus motivaciones reales, terminen perdiendo el rumbo y pareciéndose a aquello contra lo que pretenden luchar, podrían, en virtud de sus creencias y del presupuesto de que éstas son “verdaderas” y “legítimas”, desde poner un petardo, hasta condenar a muerte o establecer extrañas alianzas. Eso, digan lo que digan, no es libertad, es desorientación.
Desde mi experiencia, luchar por la libertad es sólo un primer, mínimo paso para algún día ser total y verdaderamente libre, y libre, es lúcido, transparente, sin miedo a nada ni a nadie y mucho menos, a equivocarte y reconocerlo.
En cuanto a lo de participar en eventos junto a escritores afines a la “revolución”, merece otro comentario aparte. En primer lugar te diré que nunca he temido confrontar mis opiniones con nadie, sea quien sea y ocupe el bando que haya elegido. El que se inviten a distintos sectores a debatir es algo relativamente nuevo, al menos en España, casi siempre los discursos a favor o en contra se han dado como aburridos monólogos paralelos. Para mí es un ejercicio desde mi propia libertad no dejar vacío el lugar que me han asignado, en boxeo creo que se llama K.O. por no presentación. Si alguien del “otro lado” no quiere participar donde yo esté, puede no hacerlo, en cualquier caso, los de “allá” tienen más que perder que yo, que no tengo nada que perder, excepto, la posibilidad de romper mi propio monólogo paralelo y hacer un ensayo de, por ejemplo, democracia parlamentaria. Es de ilusos creer que si el régimen cae o desaparece por desgaste, que es lo más probable, todos los que han tenido que ver con él y no huyeron a tiempo, desaparecerán también. ¿Qué Cuba es la que queremos? Esa, para mí, es la pregunta crucial.
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Su nombre suena donde el enojo de algunos. Aunque siempre se hacen salvedades para con usted. A día de hoy y luego de lo vivido; ¿Le preocupa ser atacada? ¿Qué piensa de los ataques? ¿Y de los halagos?
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Hace años te hubiera dicho que sí, que temía ser atacada que es lo mismo que no ser aceptada. Hoy no. En cuanto a los ataques, los agradezco desde el corazón. No me afectan porque me permiten aprender más acerca de quienes atacan y los halagos también los agradezco, aunque, en honor a la verdad, son las dos caras de una misma moneda susceptible a cambiar en cualquier momento. Creo que es más sano colocarse lejos del alcance de ambos. Ninguno podrá cambiar lo que realmente eres y eso es verdad. Un ataque no me hará peor ni un halago me hará mejor tampoco. Sencillamente, agradezco.
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Así como al propio convaleciente en jefe -me consta que no le gusta nombrarlo- se le encendieron las alarmas en cuanto escuchó a su vecino, Barak Obama, hablar de posibles mejoras en las relaciones, facilidades de envío de divisas y visitas a la isla por parte de los familiares que quieran, comienzo a sospechar que la marca Fidel Castro ha sido, y es, una manera de resolver la vida. Me refiero a la conveniencia de no llegar a soluciones, tanto por parte del castrismo, que de un sector influyente del exilio cubano.
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¡Ja, ja, ja! Perdóname la risa, pues la pregunta, o mejor, tu banderilla, se las trae. Siempre supe que el coma-andante -recuerdo haberlo bautizado así en mis primeros años en La Razón, aunque no se me ocurrió inscribirlo en Derechos de Autor- haría cualquier cosa porque los EE.UU. no cambiaran un solo inciso de sus leyes respecto a la isla. La práctica ha demostrado que cada vez que algún presidente norteamericano hace un movimiento de aproximación, el loco en el tejado de la isla empieza a tirar latas, cáscaras de mandarina, cabos de tabaco, en fin, lo que tenga a mano para espantar la amenaza de normalización. El castrismo es un negocio del que muchos han sacado ventajas y sí, lamentablemente, la marca F.C. es altamente rentable, tanto para los tirios como para los troyanos. Mientras más cerca hayas estado del poder, si abandonas el barco y llegas a USA, tienes el pan garantizado y, ¡si escribes un libro que lleve su nombre en la solapa o que anuncie revelaciones de su vida privada, etc., tienes las ventas aseguradas también! Así es, Jodorowski lo llamaría La danza de la realidad, yo, que no he perdido el sentido del humor, le llamo “alimentado por el enemigo.” Cosas de la paradoja…
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¿Algo que agregar a los lectores?
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Agradecerles la paciencia y decirles que sí, voy al encuentro en Barcelona porque es mi libertad y no depende de nadie, porque tampoco he invertido energías en estar contra nadie, hay demasiadas cosas que tienen prioridad en mis pensamientos, como la democracia verdadera, la libertad sin restricciones, las expresiones libres llenas de amor y responsabilidad. No espero cambiar nada en ese encuentro, y sé que nada me cambiará. Para mí, reitero, no asistir no es un síntoma de patriotismo ni de rebeldía, ya bastante es que no visite el país en el que nací, como para que, en un mundo democrático, la silla que me asignen quede marcada por mi ausencia. Eso, me parece, es demasiada esclavitud.
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Muchas gracias y feliz estancia en Barcelona
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Gracias, otra vez.
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martes, 13 de enero de 2009

María Elena Cruz Varela: poemas

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Dos poemas (inéditos) de María Elena Cruz Varela
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Negociación estéril

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-----------------------Para Arnaldo Ramírez

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Puede que aún quede alguien sobre quien no haya escrito.

Puede que exista algo sin nombrar, enorme o diminuto.

Puede que se me escurra su esencia entre los sueños y las palabras todas,

vencidas y enlodadas, se resisten a entrar en la botella.

No quieren ser bebidas las palabras. No quieren ser mascadas, ni escupidas

Ni entrar en digestión, ni ser purificadas.

No obedecen al orden locuaz de mis tijeras. No quieren ser cortadas. No quieren ser cosidas. Rebeldes, las palabras no obedecen a nadie. No responden a nada.

Las seduzco mostrándoles la aureola de mis pechos, el fervoroso anhelo de albergarlas. Pero ellas quieren más. Negociadoras, hábiles, calibran el tesón de mis orejas, la nariz enjaulada, la zanja de mi boca, las grietas de mi abdomen. La punta de una lanza vulnerando el costado. El clítoris. La vulva palpitante y el cráter solitario que expulsara a los hijos y también a sus hijos. Los hijos de los hijos.

Pongo sobre la mesa las copas de mal vino, la cebolla, el cordero y el curri del árabe vecino que golpea a su mujer. Les muestro la cabeza del casero iracundo, su martillo infectado por la testosterona. Las manchas de humedad en las paredes. El polvo que atenúa todas las estaciones. Los dedos pastoreando las letras saltarinas.

El nombre de mi amigo. El ¿ de mis enemigos. Las fechas olvidadas. Los castigos. Entrego con pudor el óxido que aflige los sórdidos barrotes de mi cárcel y esta oración oculta:

-No apartes todavía mis pasos del camino. Ni dejes de pasearte, mi cuerpo en bandolera.

Te regalo los clavos. La corona de espinas. La huella del testigo. Los granitos de arroz para engañar al pájaro. La llave de la luz.

Los códigos secretos de mi sangre. El vacío cifrado más allá de mi frente y el mortal esplendor de las coronas.

Hieráticas. Difíciles. Las palabras planean sobre mi exhausto mundo. No quieren ser nombradas. No quieren ser oídas. No quieren trepidar en los fosforescentes hipocampos. Ni ser piedras abultando bolsillos. Ni zapatos vacíos meciéndose en las olas.

Difíciles. Hieráticas. Totales. Las palabras se esfuman temblorosas

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Nocturno con premeditación y alevosía

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-----------------------A Pascual Cruz Varela

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Señoras y señores:

Ahora que en el reloj se acaba de ausentar la medianoche, he de hacer un discurso.

Debo hablar de mi padre.

Sí, trazar un argumento y posponer un brindis por su melancolía.

Por su fea costumbre de andárseme escondiendo, sentándose a llorar en los aguacateros,

madurando los frutos con los hilillos acres de su llanto de pobre niño huérfano. Calándome la rabia entre los huesos y este sabor a sal y esta impotencia.

No. No digas nada. Soy yo quien voy a hablar. Éste es mi turno. No mires a otro lado ni vuelvas a ponerles dogal a las palomas.

Te fuiste tú primero. Abandonaste el juego dejándome en el patio, con los ojos vendados y un rosario de cuentas malamente ensartadas.

Te pedí que esperaras y no me hiciste caso.

Así es que, ahora te callas tú y escucha simplemente mi alarido, porque estoy muy cansada, sabes, de soportar tu ausencia tan igual a un reproche. Te pedí que esperaras y era partir las culpas en todas las porciones necesarias.

Yo sola no podía atravesar el limbo, decorar las estancias y cargar con el peso de las constelaciones. Te pedí que esperaras.

Pero era demasiado. Nunca llegué. Y si llegué, no estabas Permanecí en silencio dando la otra mejilla, pero era demasiado.

Ahora lo digo todo. Ven. Apoya la certeza sobre la blanda nube de mi almohada.

Se acabó. Sí. Con la punta del dedo trazo un leve dibujo sobre las duras líneas de todas las espaldas.

Se acabó. Ya se han marchado todos. No hay más voces, ni ruidos.

A tu esfera celeste no hay música que valga. No hay cuerpos derramando su jugo en los jardines. Todos se han ido ya.

Se los tragó la noche por esa mueca abierta de su boca macabra. Ya todo terminó. Deja de revolcarte en la ceniza. Deja de hacer el tonto. Es el final. Contra la indiferencia no hay discursos que valgan. Inútil transferir los argumentos.

Los que no se despiden sólo quieren dejarnos girones de memoria y un gusto a salazón, a alevosía. A deshechos nocturnos. A superficie ingrávida. Quise hablar de mi padre. De su ausencia perpetua. De su nariz ganchuda, su pálida sonrisa y el corazón tan gris de su retrato.

La mano tiernamente metida en el bolsillo de ese señor extraño es un aviso. Una cita pospuesta. Otra calamidad.

Deja ya de mecerte en la cuerda del ahorcado. Deja de maquillarte. Pórtate bien. Cuida las apariencias.

Pero ese no eres tú. Ni esas son tus palabras. No sé dónde escondimos el cinturón de cuero, ni el ciruelo del patio, ni el cantero de adelfas está para llorarnos. Deja ya de joder con acertijos y deja de burlarte de mi espanto.

Yo no tengo la culpa de que tan sólo fueras el padre mi carne tan igual a la carne que algún día marchará tras la tuya. Ven. Dejaré que mis muertos entierren a tus muertos mientras salvo la vida. ¿No ves que se acabó? No puedo acompañarte en este largo oficio de difuntos. Óyeme bien: es demasiado tarde y no puedo volver.

Es hora que renuncies a las escaramuzas.

Pasó la medianoche de este tiempo de brujas. ¿Es que no te das cuenta de que he crecido tanto, que hasta puedo soltarle un dulce parlamento a las estrellas?

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viernes, 16 de mayo de 2008

Entrevista a María Elena Cruz Varela

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"¿De dónde nos viene la idea de ser tan especiales?"
Entrevista a María Elena Cruz Varela.

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Por L. Santiago Méndez Alpízar / Chago.

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---------Del dolor

- ¿Cómo se forma “Criterio Alternativo” y quiénes lo formaron?

- Los primeros miembros de Criterio Alternativo fueron José Luis Pujol y Roberto Luque Escalona, me uní al dúo gracias a que Thais, la hija de Pujol, me presentó a Luque. Desde mucho antes sabía que era necesario hacer algo, aunque no tenía claro cómo ni qué. Nunca fui militante dentro del gobierno, tampoco tenía una idea precisa de hasta dónde podía llegar la represión. Ellos fueron los primeros opositores en activo de quienes tuve noticias y les agradezco mucho, sí, que me ayudaran a ver más claro todavía. El cuarto en unirse fue Fernando Velázquez Medina, redactor de la Carta de los Diez o Declaración de los Intelectuales, que dio paso a todo lo que vino después. Recuerdo con ternura no exenta de ironía, la mañana en que me aparecí, ingenua e indocumentada, en la casa del poeta Raúl Rivero, el primero en firmar. Después firmó el poeta Manuel Díaz Martínez y así, hasta llegar a los diez firmantes iniciales, hasta sumar veinte. Por extrañas razones sólo trascendieron algunos nombres, hubo “puristas”, críticos y todo lo que se podía esperar en una situación así, pero lo que nadie puede negar es que esa fue la primera toma de posición de un importante grupo de intelectuales cubanos en favor de reformas democráticas. No todos eran, ni fueron después, miembros de Criterio Alternativo, cuya historia debería ser contada en algún momento, digo, si es que…

Quisiera aprovechar el haber entrado en la memoria de esos años para rendirle un amoroso homenaje a uno de los miembros clave de Criterio Alternativo: Gabriel Aguado Chávez, uno de esos héroes que, conformes, cargan con el peso del anonimato, como la mesa sobre la que se sirve el festín y, consciente en sí misma de su propia importancia, no se anda pavoneando. De todo esto hay mucho, tanto que decir…

- Has hablado más bien poco de los días de cárcel. Supongo que por protección, saneamiento, se recurre a la distancia, a la protección.

Cuentan que escribías cartas a las demás reclusas. También he escuchado que las torturas no finalizaron durante toda la condena. ¿Tiene algún recuerdo amable, alguna tarde-mañana-noche, que te produzca una sonrisa, queda alguna amistad surgida en días de encierro?

- No recuerdo haberle escrito cartas a las reclusas, no le escribía ni a mi familia por varias razones: pudor y rechazo a la idea de que los extraños metieran sus ojos en mis bastante difíciles relaciones familiares; miedo a las constantes requisas y absoluta falta de concentración, pues tantas mujeres llenas de conflictos reducidas a un espacio mínimo y a una promiscuidad obligatoria, es algo difícil de imaginar por quienes no hayan paso por esa asignatura. En cuanto a las torturas en forma de presiones, amenazas y otras exquisiteces en las que los represores se especializaron, como, por ejemplo, las bien llamadas “torturas blancas”, famosas porque no dejan huellas visibles como hematomas u otras mutilaciones exteriores, no cesaron nunca, ni siquiera después de abandonar la prisión.

No hablo de mi etapa en la cárcel por la sencilla razón de que esa ya no soy yo, no se puede ser prisionero de algo o de alguien tantos años después, me he negado rotundamente a cederle todo mi poder a un hecho o circunstancia determinada, es como pregonar que los “malos” son más fuertes que los “buenos”, por eso no voy de víctima por la vida, ni tampoco le resto un milímetro de valor a lo que hice, digan lo que digan quienes juzgan del otro lado. Ten en cuenta que, estés donde estés, el otro lado existe y tú también eres el otro lado de algo. Quitarle importancia, ignorarlo, o considerar a la ligera una “locura” -como he tenido a bien escuchar y leer en las valoraciones de ciertos compatriotas, muy dados a la especulación pasiva- a lo que nos atrevimos a hacer en aquellos años terribles y confusos, no pasa de ser una simple pavura, agravada por la cortedad de miras que siempre nos ha acompañado. Lo que hicimos fue magnífico, glorioso, aterrador para la cobardía. Pero, a la luz del conocimiento, esa ya no soy yo, he crecido demasiado como para quedarme anquilosada en el estrecho marco de un acontecimiento de mi vida.

- ¿Usted perdonó a sus verdugos carceleros?, y: ¿A los que desde el exilio le exigían el sacrificio que ellos no habían realizado?

- Me he perdonado a mí misma todas mis ilusiones, por tanto, he perdonado todo y a todos, sin excepción, algunos habrá que sepan a qué me refiero, otros, los que no, tienen todo el tiempo de Dios para averiguarlo. Decidí ser una persona sana de alma y el perdón bien entendido, el que nace a partir del discernimiento, no el que pregonan los que todavía creen que este mundo es real, es el mejor de los desinfectantes para la mente que elige sanar. Y sí, tengo por lo menos un recuerdo amable de esos días oscuros, recuerdo a una niña de diecinueve años a quien le debo una gran lección. Observándola, aprendí que no vale la pena juzgar, no porque sea malo, sino porque es imposible. Nunca llegamos a saber las verdaderas razones de ningún acto y terminas comprendiendo que convives con las personas, no con sus delitos, que persisten porque nos empeñamos en no dejarlos ir, porque nos ensañamos en juicios que están muy lejos de nuestro limitado entendimiento. Pienso con frecuencia en esa chiquilla, debe tener ahora unos treinta y cinco o treinta y seis años, la edad de mi hija mayor. La misma que tenía yo cuando gané el Premio Nacional de Poesía. Ojalá que, esté dónde esté, haya podido sanar.

-----Del presente

- ¿Qué opinión tiene María Elena Cruz Varela de las nuevas reformas, se le llama cambio en la prensa, que el gobierno de Cuba está realizando?

- No tengo ninguna opinión al respecto, no me ocupo de esas minucias; son sólo despojos que esos pobres señores lanzan de vez en cuando al ruedo para mantenernos entretenidos. Si permaneces durante mucho rato observando o analizando esas pequeñeces, pierdes la noción de la verdadera grandeza, la que ni esos mismos señores transitorios pueden controlar o confinar. Hace mucho que invierto mi energía en pensar una Cuba liberada ya, al frente de su propio destino, sin esperar a que la solución le llegue desde fuera, esa es la isla que importa, no la de tiranos y torturadores. A esa es a la que debemos darle vida.

- ¿Ve posible una convivencia civilizada, una posible reunificación en la isla? ¿Se ve a usted libremente en La Habana en un futuro próximo?

- Depende de quienes convivan. Sabes, mientras algunos se sientan tan ofendidos, otros tan víctimas y cada uno defienda su parcela, no hay posibilidad de verdadera convivencia y el término “civilizado” me despierta sospechas, civilizados se consideraban los colonizadores, ¡hasta los nazis se consideraban más civilizados que el resto de la humanidad! Si nos dedicáramos más a comprender que a reaccionar, veríamos que no hay nada de qué defenderse, el sol, aunque parezca una perogrullada, ha seguido saliendo a pesar de… pisamos el mismo globo terráqueo y respiramos el mismo doloroso, contaminado aire, ¿de dónde nos viene ese afán de sentirnos más civilizados que los demás? En última instancia, ¿quiénes son “los demás”? ¿De dónde nos viene la idea de ser tan especiales? Eso es válido tanto para tirios como para troyanos. A veces, la respuesta es tan simple como la pregunta: ¿Qué prefieres, ser feliz, o tener razón? Cada uno es responsable de su elección y yo hice la mía hace tiempo, por eso fui y soy libre en La Habana ahora, en este momento, mientras respondo tus amables preguntas. La libertad es una decisión individual, no importa sobre qué paisaje decidas desplegarla, es tuya, no se la debes a nadie más que a ti mismo, a tu Ser.

-----Del futuro

- Fuiste aspirante a la candidatura del Nóbel de la Paz. Ha habido varios cubanos, cubanas, propuestos.

¿Qué razones hay para que no se premie con el Nóbel el esfuerzo y la valentía de los cubanos que, en muchos casos, luego de cumplir largas condenas, continúan enfrentándose al gobierno cubano de modo pacifico, exigiendo democracia?

- ¡Imagínate tú! Toma la lista de todos los Premios Nóbel y mira bien detrás de cada nombre cuántos poderes e intereses pueden actuar desde las sombras. Yo no tengo la respuesta. Borges fue muy valiente y políticamente incorrecto también, era argentino y buenísimo poeta, ¿a que sí?, y tampoco ganó el Nóbel de Literatura. Nunca. El mundo no es un lugar justo, para nadie ni para nada y si algo he aprendido, es a hurgar tras cada apariencia, es sorprendente cuando descubres que bajo los blasones que sirven a las víctimas pueden esconderse los verdugos, por eso insisto en que hay que desconfiar de las apariencias porque nada, en realidad, es tal como parece. Quizá, el verdadero Premio a nuestros héroes sea la ausencia del Nóbel. Date a ti mismo todos los homenajes y no esperes a que los demás te den laurel alguno, pues los intereses a pagar suelen ser muy altos.

----- De la literatura

- Gertrudis Gómez, Juana de Arco: la espada y la pluma. ¿Por qué estas dos mujeres y no otras? ¿Cómo surge la suerte de escribir novelas, algo tan raro en los poetas? Porque luego de, “El Ángel Agotado”, vas a tener el distintivo de Poeta para el resto.

-Juana de Arco y Gertrudis Gómez de Avellaneda, la espada y la pluma, dices bien, mujeres tremendas entre dos símbolos fálicos ¡Ja, Ja! Sí, después de El Ángel Agotado, la poesía, si vuelve, será de otra manera, desde que lo escribí supe que ahí estaba, que en ese sentido, poco o nada me quedaba por decir, en cuanto a las novelas, tiene que ver con muchas cosas, en primer lugar, el reto y en segundo, las leyes del mercado, no olvides que el del poeta sigue siendo el “turno del ofendido”; en tercero, la conciencia muy clara de que El Ángel…está ahí, se defiende y me defiende, me sobrevivirá porque no hay nada que demostrar, dicho lo dicho, muerta la vanidad, la verdad es lo que queda.

Un deseo que quieras compartir con los lectores.

- De compartir se trata, no un deseo, sino una certeza: Existen sólo dos emociones: Amor o miedo, la decisión de a cuál obedecemos es el estrecho margen que solemos llamar Libre albedrío. Yo decidí Ser Amor, esa es mi libertad. ¿Y la tuya?


Sobre María Elena Cruz Varela, Aquí.