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Es un honor, y grande, dejar espacio a un poeta, amigo, hermano mío del pueblo. Ha sido un encargo, casi, de mi parte.
Posiblemente estas Décimas sean, como lo que pretenden, la recreación de un localismo, algo para los que hemos conocido a los personajes.
Bien, tengo mucho interés en eso.
Prometo abundar sobre mi amistad con los cuatro personajes, incluido el poeta de estirpe Martiana, que hoy día puede ser pecado, ya sabemos que los hay que hasta se erizan y no llegan al piso, con nada más que pronunciar el nombre del apóstol.
Sobre este poeta quijotesco que rompiera en sus tiempos el record de intentos fallidos de idas por mar, y cumpliera por ello, que le honra.
Pero no cambio el tajo. Aquí hoy una de las personas que me ayudaron con su amistad y malos consejos, mucho.
Santiago Méndez / Chago
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Tres Décimas (inéditas) de Omar Rodríguez
---------------------The Count
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Alma de mil borracheras
Ciertamente Cherendé
fue de alegre una figura;
no obstante la desventura
de vivir sin un por qué.
En colador de café
colaba alcohol de cocina.
Bailaba luego en la esquina
con la botella de alcohol,
justo en la Calle del Sol,
que es calle de mala espina.
Calle del Sol, vieja calle
del prostíbulo de antaño,
de antaño ¿cuál desengaño
llevó a Cherendé del talle?
¡Calle la vida y no calle
por quien no vivió de veras!
Alma de mil borracheras
bailadas siempre al desdén,
de lo que mueren también,
al desdén de otras quimeras.
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Por cuestión de guapería
Era Minino el barbero
qarrotero* de buen dar.
Prestaba, pero al cobrar,
perdía siempre dinero.
Con alarde callejero
de blanco fino vestía.
Por cuestión de guapería
mostraba dientes de oro.
Tenía un pico de loro
para el cuento y la porfía.
Fue sin par en el aguaje
de su manera de ser.
Vivió quizás sin saber
que era todo un personaje.
Murió por cierto viraje
de la suerte y su rebote.
El pueblo asistió en molote,
y muchos por él lloraron,
otros -tal vez - se alegraron,
por librarse del garrote.
*Garrotero: Vulgarismo cubano. Dícese de la persona que es usurera, prestamista.
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Casi al estilo de Dios
Triste página perdida
la de Mastuerzo al vivir.
Triste vivir del sufrir
como sombra mal herida.
Triste delirio sin brida
no ser ni su propio adiós.
Ser así, como si dos,
tal era la desventura
de Mastuerzo y su locura,
casi al estilo de Dios.
Él era, según su juicio,
quizás de verso y clavel.
El “Otro”- el que no era él-
de oscuridad y prejuicio.
Si tuvo acaso algún vicio,
lo tuvo por lo del “Otro”.
Manso era él como un potro:
El “Otro” incluso mató,
y él fue quien nunca olvidó
el crimen aquel del “Otro”.
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Omar Rodríguez García: Poeta y dramaturgo. Ha estudiado además música y literatura. Durante años fue director artístico del grupo musical Los Signos. Ha obtenido diversos premios y menciones en diferentes concursos literarios del país. Textos suyos han sido publicados en distintas ediciones, tales como Caimán Barbudo, Vanguardia, Signos, Vitral, Revolución y Cultura, etc. Tiene además, publicados tres libros de poesía. Algunas de sus obras teatrales han sido puestas en escena por grupos profesionales.