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jueves, 8 de diciembre de 2011

Ana Margarita Mireles: poemas

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Tres poemas (inéditos) de Ana Margarita Mireles
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Épica oculta I
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Sable y sueño tras la piel de seda

vino al mundo con su copa y dedo

Bienvenido al pastizal de Leda

lleva smoking y mastica un credo

Afectuosos los tocados primos

cabelleras copiarán al viento

sacro el lago por lo que bebimos

flaqueará como en un viejo cuento

Sordería para los juglares

migajones para los cisneros

alquitrán para la bruja de oro

Con el diente afinarás lunares

la escritura satisfecha en cueros

Solo Ariadna con el hilo al toro

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Octava isla
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La realidad se miró al espejo. Era hermosa

Y sin saber que miraba una ilusión perfecta

Cambió y entre sus cejas

Temblaron las montañas

Realidad eran sal y ceniza

Ilusiones, vieja sed de quimeras

Entonces realidad quiso saber quién

se estaba mirando

Quién realmente era

Y cuando la ilusión mostró

Luces cortas de cambio... Cambio

Los paisajes son y desaparecen

Eso que mira es cambio

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Soñar con fuentes IV
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Según como mires al tigre

es negro, naranja o transparente

Pero si lo ves realmente

no sé

supongo que conozcas

A veces no hay tiempo de ser valorativo

algo puede saltar sobre ti

y hacerte repetir el paso

No

existe crueldad

Cruel tu mente que ve

saltar un tigre

y se convierte en sangre

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AMireles en Efory Atocha, Aquí
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viernes, 16 de septiembre de 2011

Ana Margarita Mireles: poemas

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Tres poemas (inéditos) de Ana Margarita Mireles
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La circunstancia
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Un hombre venido del paisaje

de negros caracoles coronado

soplaba las cenizas al costado

de la mujer que le medía el viaje

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Tras un sempiterno cortinaje

un pájaro vencido lo espiaba

a modo de sinsonte lo anillaba

mientras le hendía su furor de encaje

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Y la mujer que no cantaba nunca

trocaba su silencio en alfileres

que tórrido follaje similaban

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Y el pájaro, en su alevosía trunca

cegaba de tantos misereres

Los ojos de una bruja se incendiaban

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El juego del vacío
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El vacío provoca la mano. La mano despierta la piel

La piel desata un desfile de tejedoras

que chocan unas con otras sus agujas

iluminando el cielo con una ardor metálico

El cielo engendra monedas de agua

que recrean rostros desconocidos

Los desconocidos ríen

mientras predican un camino vedado a los árboles

Los árboles reclaman un corazón alucinado

El corazón repleta su boca y brinda por un nombre

El nombre peligra tiernamente sobre un saltamontes oscuro

El saltamontes retrocede sobre una cuerda

La cuerda se tensa y lanza una piedra

La piedra viaja hacia la luz

La luz presupone el vacío

El vacío provoca la mano...

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Nocturno Elizabeth
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Porque yo…

el mundo llega de noche

con sus tres bondades empíricas

¿dónde, cuándo, por qué? Tin tin

sigue lloviendo. Estoy enamorada por la espalda

Diversamente, entre el silbido y la manzana

Alcibiades nostálgico perfecciona la incomprensión

después de todo la farsa es una

deliciosa mansión contra el aburrimiento

y luego otra vez al agua

Bendita piscina de neón, antro fantástico

La mala fama del artífice se ordena

sin contradicciones

Este es mi regalo de amante

La exacta bailarina almendra un corazón en la balanza

Un personaje sueña su lado mágico cuando le traen juguetes

Va bien, va bien, se alquila un ajedrecista

Un músico de mal humor escapa del teatro

“Oh, mi flauta, los ángeles no se despiertan”

Le están cosiendo el rostro a la mujer noctívaga

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AMMireles en Efory Atocha, Aquí
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