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lunes, 28 de noviembre de 2011

Ileana Garma: poemas

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Tres poemas (inéditos) de Ileana Garma
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Siempre creí que los días de asueto

eran esa larga avenida

entre el supermercado y el departamento

con las bolsas de comida congelada

esa avenida donde podía premeditar

el fastidio de comer sola

con un libro en las piernas

un cigarro en la boca

y la música de los carros fugaces como pájaros

también pájaros

Y no es esto un día de asueto sino

cuando en la mesa tú y yo acabamos de comer

y escuchamos las noticias de la tarde

silenciosos

y la cortina ondea su pereza

el sol se estira sobre nuestro suelo

desnudo

retándonos

y no es esto un día de asueto sino

cuando vamos a hacer la siesta sólo diez minutos

y tus brazos borran de mis brazos

esa tonta historia en la avenida

lentamente

hasta no terminar nunca la siesta

la brisa de la tarde

la indolencia a tantas bolsas de supermercado

y así

el calor

el tiempo

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el carro de mudanza atravesó la ciudad

a veces

la ciudad más grande del mundo

nace en una calle donde el invierno va tirando

donde el invierno

el año terminó sucio y frío

Un hombre que cargaba con los paquetes

resbaló en la escalera

el golpe nos dolió siempre

porque era un desconocido

y llevaba aquel espejo

que compramos sin importar que

nos quedáramos sin comer

Porque era un desconocido

que caía sobre el invierno

sobre la mudanza

y llevaba nuestras viejas cosas

y

Luego todo se convirtió en algo viejo

a veces todo se convierte en

Verás

un año muere más rápido que una mosca

Tú y yo bailamos un par de veces ante las lámparas

luego marchaste con aquel chico

La amistad de dos mujeres termina

siempre por una historia de amor

También me fui con un chico

subí a un avión me puse los audífonos

en un par de horas los muros lejanos

enredaron mi sangre

la llenaron de polvo

Mira

no sé

si probarás aquella duda

de la que hablamos tanto

mientras niños ajenos jugaban en el patio público

mientras lloraban en el patio público

Ahora debes tener un niño en brazos

¿Le dirás que tú y yo hablamos de la duda

en el baño de vapor en los cafés del centro

en ese parque diminuto de lámparas brillantes

en el barrio chino

que tanto te gustaba?

Te debo la duda

el parque en aquel barrio

donde las sombras jugaban entrada la noche

Ahora tendrás a un niño en brazos

La amistad de dos mujeres

deberá terminar

por un hombre

Estás donde querías

yo

puedo ver nuestras siluetas

como enredaderas trepando por la calle

buscando silenciosas el patio público

buscando

A veces

una gran ciudad nace

donde dos mujeres se despiden

y las sombras ajenas

Sentía que me estabas estafando

cuando decías que nada era eterno

Mira

y veía tan segura tu cabellera abierta en la noche

Escucha

hay un sol a la deriva

un sol a la deriva

enterrado en mis venas

te lo debo

la duda la certeza y lo demás costurado a la lluvia

donde tantas habitaciones viejas se mezclaron

y aquel señor que resbaló con nuestro espejo

cuando el año terminaba para nosotras

donde nada dura más que una mosca

donde nada

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Jugamos a quemar la hierba mala del jardín

esa mala hierba en la que era fácil perderse

el fuego el verde el tiempo todo

con unos malos papeles

lo intentamos

con un mal encendedor

hasta que el domingo se llenó de humo

déjame así cada domingo te dije

También en esa calle donde

yo lucía una chaqueta que no comprendes

estabas

jugando por todo

por el té de la mañana

el panecillo

que comía de pie en aquel minisúper

antes de caminar hacia el trabajo

Antes de caminar

te dije

juguemos

y criaste poco a poco la suavidad de tus manos

poco a poco esos labios

hablaban desde lejos para mí

donde sólo las noches

sus luces sus carreteras

te dibujaban conmigo

como delgadísimas líneas

en la cara en el cuerpo

líneas donde no podías dormir

Que me dejaras así el domingo

arreglando el jardín con un mal encendedor

con un mal papel la ciudad calurosa

porque estábamos jugando

hasta con ese guardia

que nos impidió entrar a la biblioteca

hasta con esa mujer

que nos chocó la defensa y hasta en esas cobijas

donde el odio nos acariciaba dormidos

Y en esa nueva casa donde colgaste reconocimientos

donde descolgaste reconocimientos

donde dejaste de hablar

y el todo por el todo

para descubrir que no se trata de

que alguien gane

que alguien pierda

sino de jugarse toda la vida

y los gritos

los floreros rotos

hábitos desbaratados y el llanto tirado

porque no sirve para nada

Estas ventanas jugarlas alrededor de mis piernas

alrededor de mis ojos despacio

te dije

y despacio nos quedamos callados

en la casa sin reconocimientos

donde sigue llegando puntual la mañana

la media noche

donde sigo comiendo arroz toda la semana

donde armamos esos libreros oscuros

mientras tomábamos limonada

mientras tomabas mi mano

No olvides

en sólo una línea de mi mano

te llevé hasta esos edificios altos donde yo dormía

dispuesta a soñar para siempre a esos aviones

resuelta a caer para siempre a esos mares

decidida a hundirme para siempre

en aquella línea pequeñita donde el tiempo nada puede

en aquella línea pequeñita

te llevaba

Entonces jugabas conmigo

y recibías mis mensajes con tus camisas a cuadros

parado con piernas abiertas y manos en la cintura

mientras llegaba el domingo

no lo olvides

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IGarma en Efory Atocha, Aquí
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lunes, 21 de noviembre de 2011

Ileana Garma: poemas

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Tres poemas (inéditos) de Ileana Garma
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Me he salvado de tener una vida

con zapatos lustrados

con florero en la mesa

con fruta en el desayuno

con hombre de sombrero

con lavadero brillante

con pájaros que se mueren

sobre la azul-terraza

Me he salvado de tener una vida

con domingo familiar

con mesa para cuatro

con zoológico privado

o niños que lloren

Me he salvado de tener un hombre

que me bese en la frente

y me deje dinero

Me he salvado de una vida

que se pague a plazos

como un automóvil

Me he salvado de una vida

con diplomas y reconocimientos

y estoy en una madrugada

sobre Louis Armstrong

sobre un insomnio de hojas revueltas

sobre una tristeza que nada entiende

y que ha llenado de esqueletos

mi luna

¿Me he salvado?


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¿Cuál era mi voz?

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dulce de coco

agua de coco

manta de sombra para los enfermos de sol

¿será tan cierto?

aquella habitación

aquel patio

de puntillas en medio de la verdolaga fresca

y la danza de la luz

y la danza de la luz que invitaba

a viajar descalza sobre la tierra

ser descalza es lo mío

y tu voz abuela como una serpiente

de los corredores a las hojas del naranjo

cosa de locos comos los caballos

agua de jamaica

agua de tamarindo

¿serán tan ciertas?

tardes al salir del colegio

lagartijas

tardes al salir de mí

lagartijada

y la libreta de los dibujos en la mano

para pintar a la lombriz de tierra

al remolino de hojas

a la puerta oxidada

y el paso de los otros niños a sus puertas

junté un montoncito de tierra

¿será tan cierto?

(que mis manos fueron

pequeñas que abuela cantaba en una lengua)

incomprensible

el calor nos consoló a todos

lo mismo que la cocina

donde los días hervían

para dentro

Supongo que es verdad

mi sed me recuerda

al sol negro partiendo mis labios

al sol negro partiendo

a donde quiera que vaya

saldrá a recibirme el canto de mi abuela

como una serpiente

(de los corredores a los altos edificios (a las avenidas))

y comprenderé su lengua

cosa de locos como los caballos

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Sin el tiempo

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pudieran unirse estas dos cigarras
la tuya y la mía silenciosa como si guardara
para esta oscuridad su pequeño alarido


si nuestras dos cigarras entraran a los cables de luz

¿No sientes al cerrar los ojos el ardor de las sienes?
¿De todas las veces que fuimos sólo aquello?

Esas hojas que tú y yo
y nuestras cigarras mordisqueamos
a medias
hasta levantarnos sobre el horizonte que
esquivando árboles opacos
descubrimos

Anda
déjame volver a esas cigarras sus cuerpos diminutos


quisiera tocar para siempre su canto bajo el ruido bajo el ruido cuando
siguen creciendo esas preguntas que dejamos caer de la arena las estrellas en la arena
y hasta allá las estrellas que apuntamos
guardando ese canto en el escalofrío

nuestras cigarras
la tuya y la mía

hasta tomar la forma del vapor de los barcos a punto de zarpar
y la ligereza de mi falda
esa ya
olvidada también en tus manos

Así todas las
tardes
(Aún te digo cigarra aún te digo)
tu cuerpo dormido
atrapado en mi cuerpo


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Ileana Garma. Mérida Yucatán. 1985. Becaria en el 2005 del Programa de Fomento a la Creación y Desarrollo Artístico de Yucatán 2005. Diplomada en Literatura, Protocolo y Periodismo por la editorial Santillana 2006. Egresada de la escuela de Creación Literaria de la Sociedad General de Escritores Mexicanos 2007-2009. Premio Estatal de Poesía Jorge Lara 2005. Premio Estatal de Poesía José Díaz Bolio 2005 del Patronato Pro Historia Peninsular (PROHISPEN). Premio Nacional de Poesía Charles Bukowski 2008. Premio Nacional de Poesía Francisco Javier Estrada 2008. Ganadora del torneo de poesía VersoDestierro 2009. Libro de poesía 2006 Itinerario del agonizante por el Ayuntamiento de Mérida. Segunda edición Y el estado de sitio por la Catarsis Literaria el Drenaje y el Ayuntamiento de Mérida 2011.

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