Mostrando entradas con la etiqueta Osvaldo Navarro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Osvaldo Navarro. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de septiembre de 2009

Manuel Vázquez Portal: "Osvaldo Navarro, otra visión del alma" Final edición especial: Osavaldo Navarro.

- -

"Osvaldo Navarro, otra visión del alma"

-

-

-

--Por Manuel Vázquez Portal

-

Los poetas nacen con respuestas. ¿Será que nacen transcurridos? ¿Que nacen sabios? Habría que preguntárselo a Dios. Lo cierto es que los poetas conocen la fugacidad del viaje desde lo inefable a lo tangible. Quizás prefieran lo inefable. Pero no les es dado. Son obligados a vivir en lo tangible. Hay una parte de lo ignoto que no pueden desentrañar. Vuelven los ojos a la naturaleza y los sucesos terrenos. Son imago. Humanos, quiero decir.

-

Los poetas ven más de lo que pueden atrapar. Saben del forcejeo entre la visión y el lenguaje. Pero no pueden evadirlo. Una vez frente a la revelación están impelidos a dejar constancia. La intensidad de lo recreado nunca es la de lo revelado pero queda, al menos, la autenticidad del intento.

-

La perennidad del instante es lo verdaderamente fúlgido. Lo terrible es arrastrar el ser luego de la vislumbre. No hay tormento más largo. La existencia no es poesía, se hace de otro material. La diversa armonía del caos y los azares son las sustancias de la metáfora. Es más adivinación que certidumbre. Si se oficia en ella se marchita. Es lidia entre sortilegio y razón, empaste sutil de los imantados para triunfar sobre el olvido.

-

Los poetas son inocentes porque son inocuos. No tienen la capacidad para matar, como los guerreros. Tratan de explicar, y ahí empiezan sus culpas. Toda explicación es baldía cuando quien la escucha no sabe qué le explican. El ser humano sólo entiende a cabalidad aquello que le ha ocurrido alguna vez. El resto le parece ajeno, o es, a lo sumo, una abstracción. De ahí que la circunstancialidad le parezca esencialidad. Hay eventos primarios –nacer, crecer, reproducirse, morir—que son una circunstancia general. Pero lo general, visto desde lo particular, nunca es general. La visión lo hace único, disímil, excepcional. Si algo hace común al ser humano es la creencia en la excepcionalidad propia, por lo que todo se torna entonces circunstancial, y por tanto efímero bajo el desdeño ajeno. La búsqueda de la trascendencia es la gran agonía del poeta, algunos la vencen.

-

Cada poeta es un cosmos, porque él mismo lo crea. El poeta es imago dei, como todos, pero lo diferencia su capacidad de, como y con Dios, crear universo. Osvaldo Navarro era, según su confesión, un agnóstico. Dios –llámese Jehová, Alá, Oloffi—era para él una entidad subjetiva creada por diversas imaginerías culturales, que a la inversa de la proposición religiosa, lo crearon a su imagen y semejanza, donde el ser supremo viene siendo imago hominis. Por mucho tiempo Navarro practicó el materialismo objetivo y la dialéctica. Sin embargo, y es lo que trataré de demostrar, por lo que escribía era un místico, quizás con un Dios sin nombre, que en el caso de los poetas puede llamarse belleza.

-

Este soy yo: miradme en lo que escribo, solicitó tratando de ordenarlo todo antes de partir, quizás retornar, porque ya había aprendido que el caos tenía un orden fuera de él y de la sociedad en que creyó. Y por lo que escribió, es que intentaré un acercamiento al alma poética de Osvaldo Navarro. Pero antes, un poco de reflexión sobre el concepto alma.

-

El término alma, polémico de por sí, se atribuye a un principio o ente inmaterial e invisible que poseerían algunos seres vivos cuyas propiedades y características diferirían según las disímiles tradiciones y perspectivas filosóficas.

Etimológicamente el vocablo alma, del latín anima, se usaba para designar el principio por el que los seres animados podían moverse por si propios. En ese sentido primigenio tanto los animales como los humanos estarían dotados de alma. Sin embargo, la ciencia ha permitido reconocer que los seres animados obedecen al mismo principio físico que los objetos inanimados.

-

El término aparece también en la visión antropológica de numerosos grupos culturales y religiosos. En la actualidad el término alma es usado, más frecuentemente, en contextos religiosos.

-

El alma, de acuerdo con muchas tradiciones religiosas y filosóficas, se encuentra en los seres vivos. En esas concepciones, el alma incorpora el principio vital o esencia interna de cada uno de esos seres vivos, gracias a la cual estos tienen una determinada identidad, no explicable supuestamente a partir de la realidad material de sus partes.

-

A través de la historia, el concepto alma pasa por intentos de explicación. Desde el dualismo del idealismo filosófico y de la gnosis a la interpretación existencialista de un todo con dos ángulos bien específicos que son ser material y a la vez no material.

-

Para la religión cristiana, el hombre consta de Cuerpo, Alma y Espíritu y de acuerdo a su tradición, el alma es una de las tres entidades del ser humano. En el alma se hallan los instintos, sentimientos y emociones. El alma es más sensible que el cuerpo, ya que está en un grado mucho más elevado. El alma es la reguladora entre el espíritu “más” y el “menos” del cuerpo.

-

Aristóteles definió la Psyche como determinada realización y comprensión de aquello que posee la posibilidad de ser realizado, y Platón consideraba al cuerpo como la cárcel del alma y afirmaba que el alma estaba compuesta de lo idéntico y lo diverso.

-

La visión dualista distorsiona la realidad y las consecuencias llegan a un desprecio de las realidades físicas del cuerpo. Se imagina el alma como algo independiente, parte de lo divino y de lo bueno, que ha de liberarse del cuerpo.

Es con Tomás de Aquino que la reflexión antropológica tomó un giro más realista. Basándose en Aristóteles más que en Platón, Tomás de Aquino habla de principios, no ya de realidades opuestas.

-

Para Aristóteles, todos los seres tienen una materia que es pura indeterminación y una forma sustancial que es el principio determinativo. Estas dos realidades son inseparables, de modo que no tienen existencia independiente. Diríase que se trata de dos aspectos de la misma realidad. Tomás de Aquino describe al ser humano como material por una parte y no material por otra. Usa el cuerpo para el primer ángulo y el alma para el segundo.

-

El pensamiento occidental posterior recayó en el dualismo entre cuerpo y alma. Para Descarte el alma es cosa pensante opuesta a cosa extensa (res cogitans versus res extensa), mientras Espinoza habla del alma como atributo y modo de la sustancia divina. Kant, por su parte, la califica de imposibilidad de aprehender lo absoluto y Hegel dice que el alma es el auto desarrollo de la idea. Schelling la define como potencia mística y Nietzsche la ve como invención y ente imaginario del común de la gente, que ayuda a fortalecer las creencias falsas de la existencia de un dios o mas específicamente de Dios.

Los materialistas de los siglos XVII y XVIII --Hobbes, Locke, La Mettrie-- concebían el espíritu sólo como una variedad del conocimiento sensorial. El materialismo dialéctico no reduce lo espiritual a la simple suma de sensaciones y rechaza la representación del espíritu como de algo que existe con independencia de la materia. Lo espiritual es función de la materia altamente organizada, es resultado de la actividad práctica material, histórico-social de los hombres.

-

En otras culturas como la asiática, la africana, y la americana, encontramos un concepto Alma analógicamente similar al concepto desarrollado por las religiones del grupo judeo-cristiano—incluyendo el Islam—y la filosofía europea.

-

El alma desde el punto de vista védico es El Ser, que por naturaleza es eterno, sin nacimiento ni muerte de sustancia diferente a la del cuerpo físico y que posee conciencia propia. Para los egipcios, el alma tiene una gradación de siete estadios que forman un todo y que tratan de unificar en el momento del embalsamamiento. El budismo considera que hay tres niveles en la conciencia de la persona: la conciencia muy sutil, la cual no se desintegra en la encarnación-muerte, la conciencia sutil, que desaparece con la muerte, siendo una conciencia-dormida o bien no-conciencia, y la conciencia crasa. El budismo enseña que todas las cosas son cambiables en un constante estado de flujo. Todo es pasajero y no existe algo perenne. Eso vale para todo el cosmos y por ende a la humanidad misma. No existe un "Yo" permanente, es decir, un alma inmortal.

-

No faltan, por supuesto, los intentos de probar también la materialidad del alma. El Dr. Duncan MacDougall, a inicios del siglo XX, realizó experimentos para probar la pérdida de peso provocada por la salida del alma del cuerpo al morir, con lo que intentaba probar que es tangible, material y por ende mesurable. Los experimentos de MacDougall difícilmente puedan considerarse científicos pero se cuenta que todos los resultados fueron siempre de 21 gramos menos que antes de la muerte.

-

Los poetas, era rara especie que oscila entre la realidad y la invención, tienen su propia concepción. Para cada poeta el alma tiene un significado particular según su libre imaginación, pero generalmente tiene el mismo significado que para los religiosos y no el de los psicólogos.

En el Caribe, y específicamente en Cuba, el alma es el sentimiento mas profundo, sublime, elevado, que identifica a un ser viviente, el cual no deja de tener un cariz puramente místico, y creo que es en este concepto que encaja Osvaldo Navarro, a pesar de su amplia y sólida información cultural. Tratemos de verlos en su verso, como pidió.

-

De regreso a la tierra, un libro germinal, por tanto candoroso. En él nace Navarro como poeta. Desde él anuncia su vuelta al origen. La aseveración titular parece una simple alusión al retorno a las raíces. Pero una lectura más exegética podría descodificarla como el versículo bíblico de: porque polvo eres y al polvo tornarás, ello como materia perecedera, lo cual va perfilando la presencia de un alma poética que busca trascender la simple existencia temporal.

-

Lo primero que llama la atención en de Regreso a la tierra, es el exordio martiano: yo lo he visto, yo, sin darme tiempo a que copiara sus rasgos. El poeta habla de la revelación y de la incapacidad humana para aprehenderla en su totalidad y recurre entonces a una estructura pleonástica para reafirmarlo porque requiere que le crean, lo cual exacerba el yo, que si en José Martí, es un clásico yo romántico, en Navarro –martiano ferviente—emula el alma poética que se perfila mientras avanza.

En De regreso a la tierra aún late la ingenuidad heraclitiana del ser y no ser a un tiempo: Todo esto era yo/ pero no soy quien vuelve filtrada por poetas de principios del siglo XX que le enseñaron la mecánica de la metáfora dialéctica: nosotros, lo de entonces, ya no somos los mismos (Pablo Neruda). Es que ya yo no soy yo/ ni mi casa es ya mi casa (Federico García Lorca). Pero esta inocencia primigenia trae en sí los atisbos del alma que se consolidará: El sufrimiento es una cueva/ habitada por pájaros oscuros/ que se mofan de ti cuando al volverte/ dejas caer al suelo/ todo el cristal del alma y esta alma de Navarro, que él ve diáfana y frágil, irá cobrando fuerza en su poética y se emparentará aún más con el alma atormentada de José Martí—El alma trémula y sola—quien la fusiona con el yo poético. Uno mira hacia atrás/ y escucha como relincha la madera no es la simple prosopopeya lo que convoca a reflexión, eso cualquier poeta menor con cierto poder de asociación puede conseguirlo, lo hondo aquí es que esa alma puesta en lo inanimado, es un grito nostálgico por una pérdida, y el alma poética de Navarro aflora como resultado del sufrimiento, sentimiento que se reiterará con más furor en versos posteriores.

-

Espejo de conciencia, en mi opinión, segundo cipo de la obra poética de Navarro, traza las líneas de otra alma. Esta vez bajo el influjo dialéctico-materialista que imponía el marxismo. El ser es primero materia y luego conciencia. No hay de otra. Tábula rasa con todo idealismo: Los de mi edad dirigen ya el Partido y al Partido habrá de respondérsele. Navarro responde, pero hay que decirlo, y así lo creo, desde la autenticidad de su creencia. No es un impostor—que en su generación pulularon—sino un agradecido que tardará en descubrir al ogro bajo el disfraz de mesías.

-

Espejo de conciencia es la muestra más elaborada de aquella tendencia épico-lírica que se instaló en la poesía cubana de los años setentas en que tantos bodrios se pujaron sin que alcanzaran reales resonancias. Navarro se propuso un canto de gesta desde la revisión de lo que José Lezama Lima llamara—rémora teleológica aparte—La cantidad hechizada, es decir esa parte de la historia donde “los elegidos” fabricaron una nación. Si para Lezama la nación era una especie de frustración en lo esencial político, hasta el instante que abarcan sus ensayos, para Navarro es el triunfo de un ideal político que se concatena desde los albores de la primera gesta.

Eso es Espejo de conciencia, una apología al triunfo de quienes se proclaman como: nosotros fuimos una vez olvido:/esos muertos pequeños que la historia registra/ por siglos y millones,/rebaño triste para los sacrificios, sólo que lo hace sinceramente y ello dota al poema de un alma que no se encuentra en muchos de sus contemporáneos.

-

Y es que Navarro, poeta al fin, es alma primero y luego verso. Veamos un pequeño glosario de cómo ve este poeta el alma: El recuerdo es el alma de las cosas, sólo tiene alma aquello que merece memoria. Yo soy el hombre atado a su conciencia, aquí el criterio es materialista, pero no puede desprenderse de ese destino dualista que parece conducirlo irremediablemente al alma como ente superior del ser. Pero donde el alma para Navarro parece alcanzar su plenitud es en Horror al vacío, a mi modo de ver su tercer hito en la espiral ascendente que fue su poética.

-

Como en su primer libro De regreso a la tierra, en Horror al vacío la polisemia le presta sus ardides al poeta. Horror a la caída, ¿el infierno? Horror a quedarse sin sentimientos, ¿sin alma? Horror obtenido al vacío, en estado puro, ¿la existencia material? Ya no podemos preguntárselo al poeta. Hagamos entonces lo que solicitó. Preguntémosle a sus versos. Me han carcomido el alma grandes caries. Del alma sólo queda el inconsciente, la vida lo ha golpeado pero él se niega a perder el alma, aunque siga negando a Dios o la asuma con irreverencia: Ha de haber una luz definitiva,/concubina de Dios, siempre preñada,/que irradie al alma muerta y la reviva. ¿Resurrección? ¿Vida eterna? ¿Eternidad del poeta por medio de la poesía? No es el espíritu, Platón, el alma/es la que entabla el diálogo y lo empalma/ con el gran orden de la eternidad, es la respuesta de los versos. Para quien no haya entendido viene otro verso en auxilio: En el alma renace lo ilusorio. Este es Navarro, el que pidió que lo miraran como escribió. Fue marxista sí. Se confesó agnóstico sí. Pero el alma seguía siendo un chirrido doloroso que lo atormentaba, como a José Martí, otro que se negaba a obedecer a Dios, pero era un místico como Navarro. Y Navarro gritó: Ni una chispa siquiera/iluminaba el espejo de mi alma, /quebrado tantas veces. /Dios era un pan apagado/que nunca crepitaba/en los carbones de mis ojos. Pero el amor y la belleza, como pedía Hölderlin, para que existiera Dios, sí crepitaban con fuerza en Navarro y confesó que Lo divino es que el alma no nos duela. Y entonces aquel marxista militante, aquel agnóstico a propósito aceptó el paso por muchos estadios de la existencia que quisieron dejarlo sin alma y simuló, porque ya lo sabía todo, y dijo: Mi alma es una prótesis de oro, para que por esa falsa alma lidiaran sus enemigos, mientras él custodiaba con celo, la verdadera, la con que su madre, en una sabana enferma de erosión(…) lo lanzó una mañana a la intemperie porque Sólo los niños—y los poetas, agregaría yo—están prevenidos/para empezar de nuevo la subida.

- -

--5 Poemas del libro inédito:

-

--------
"Horror al vacío"


-

-

- -

-

Por Osvaldo Navarro (Cuba, 1947-Ciudad de México, 2008)

-

-

-
-

---Molares

-

-

Y me empecé a morir por los molares...

Me han carcomido el alma grandes caries.

Sin muelas me dejaron las barbaries.

Mastico con mis dientes militares.

-

De mi brillante risa queda poca.

Me faltaron el calcio y los cepillos.

Con limas desbastaron mis colmillos.

Apenas hablo por no abrir la boca.

-

Espero que la suerte al fin me asista.

Con el primer dinero iré a un dentista.

Me reiré de nuevo con decoro.

-

Es lo de menos un dolor de muela.

Lo divino es que el alma no nos duela.

Mi alma es una prótesis de oro.

- -

---El arroyo que murmura

-

-

He vuelto a percibirte en el murmullo

de un arroyo que arrastra el desvarío.

Qué locura: mi arroyo se hizo río.

Voy hacia el mar. Me desentiendo y fluyo.

-

En esa voz sólo un hilillo es mío.

Todo el caudal de la corriente es tuyo.

Cuando no estás regreso y me zambullo

en el charco redondo del vacío.

-

¿El murmullo –decía– de un arroyo?

No hay sonido posible en este hoyo

que no logra colmar mi flujo enteco.

-

Ya no habrá resequez que no consuma.

Quiero escribir pero me sale espuma.

Murmura el agua en un arroyo seco.

-

-

---Otredad

-

-

La soledad que asumo es tan divina

que de tanto ignorarla somos dos:

Uno en el comedor traga su arroz

y el otro lava el plato en la cocina.

-

Navarro es un buen hombre que se inclina,

y conjuga los verbos siempre en nos.

Osvaldo es quien se yergue frente Dios,

y es una débil sombra que ilumina.

-

A veces somos más, y somos tantos

que no alcanza la tierra para cuantos

habitan esta exacta soledad.

-

Hablo conmigo, que es decir nosotros,

pero no entablan diálogo los otros:

los demás son yo mismo en su otredad.

- -

---Amnesia

-

-

Señor, ¿quién dijo Carmina Burana?

¿Existió un alemán llamado Adolfo?

¿El Vaticano, Dios, Castel Gandolfo?

¿Dónde quedan las ruinas del mañana?

-

He visto mi memoria cómo mengua:

No sé de qué enemigo soy sinónimo.

¿Tiene la soledad algún antónimo?

-

Es dura esta batalla con la lengua.

-

En mis flacos recuerdos, se confunden

los vocablos y pierden sus sentidos.

-

Las vivencias de ayer me desaniman.

-

De qué memoria hablar, cuando se hunden

en las aguas del tiempo los olvidos.

-

Evocación y confusión no riman.

- -

---Metáfora

-

-

No entra la metáfora en razón:

visualiza la nada y no despierta:

después de realizada queda muerta:

es un orgasmo de la ensoñación.

-

Vive sólo un instante la ilusión:

un abrir y cerrar la misma puerta.

Su belleza radica en ser abierta.

Emula con la muerte en perfección.

-

La metáfora muerta es la envoltura

que Platón pretendía, en su locura,

llenar con la razón y la verdad.

-

No es el espíritu, Platón, el alma

es la que entabla el diálogo y se empalma

con el gran orden de la eternidad.

- -

-

Entradas relacionadas, Aquí.

- -

Manuel Vázquez Portal (Morón, 1951) Poeta, narrador y periodista. Ha publicado: A mano abierta, Del pecho como una gota, Cantos iniciales, Fábrica de antojos, Amar a fondo, Una guerra por los sueños, Celda número cero, Escrito sin permiso, entre otros. En abril de 2003 fue condenado a 18 años de cárcel por ejercer el periodismo de manera independiente. Fue liberado en 2004 por razones de salud. Ha recibido el Premio Internacional de Libertad de Expresión del CPJ y el Premio Internacional de Libertad de Expresión "Hellman Hammett" que otorga Human Rights Watch. Actualmente reside en Miami y escribe una columna semanal para El Nuevo Herald.

- -

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Margarita García Alonso: "A veces, no cabe uno en el cuerpo" Edición Especial: Osvaldos Navarro

-

-

A veces, no cabe uno en el cuerpo…

-

-

-

-Por Margarita García Alonso

-

-

A fines de los setenta, Luis Rogelio Nogueras compartía conmigo en un parque bajando una calle transversal a Infanta- me es imposible recordar su nombre- cercano al albergue de la escuela superior de turismo donde me preparaba como guía y traductora de alemán. Al parecer nos unió el pelo rojizo y las pecas, que en aquel entonces borraba con leche de cactus, y que en su caso, bien acentuado, nada podía hacer.

-

De sólo citar algunos nombres se me erizan los pelos. Luis Marimón, con quien me había mal afamado mataperreando en Matanzas, me encomendó a Wichi, quien se empeñó en presentarme media Habana, incluído Osvaldo Navarro.

-

En esa época, donde no había llegado a la veintena, se me daba el desenfreno, la ironía y la inocencia con un esmero descomunal. Quiso el destino que los conociera, en plena ignorancia de sus obras y fuera escuchando en sus charlas como se estimaban, se separaban o planeaban libros y ediciones especiales.

-

Osvaldo Navarro, Luis Marrero, Rafael Alcides, Fayad Jamis, y hasta Lezama Lima, por sólo mencionar entraron en este acercamiento; años después sería normal encontrarles en tertulias caseras, mi único mérito fue el de estar ahí.

-

A esta generación de poetas la vi siempre envuelta en un halo de grandeza épica, eran impactantes, esmerados y no necesitaban figurar, pues estaban publicados y reconocidos oficialmente; arrastraban con vehemencia las raíces de Orígenes y un agradecimiento particular al sistema que les había sacado de su condición de guajiros o de intelectuales que habían pasado trabajo. Si hubiesen tenido menos éxito, o menos fiebre de la súbita subida a rangos de admiración, sus sentidos le hubiesen delatado de fechorías que, en aquel entonces, sembraban oraciones con esperanza, futuro mejor y grandes causas. O sus dioses andaban confundidos, o no oyeron, bien sabido es que hablan por los ángeles o por el diablo.

-

De Osvaldo había leído unas décimas y sonetos. Me pareció un hombre tímido, un hombre que inclinaba el cuerpo como si le doliera algún músculo o fibra interior, o su corazón estuviera demasiado apresado. La psicomorfología dice lo que estamos viviendo, él tenía a un guajiro bondadoso dando la mano. En muchas conversaciones caían en sus infancias por el centro de la isla.

-

Solía detenerse delante de la biblioteca y observar un libro sin atreverse a tomarlo en sus manos; antes comentaba parsimoniosamente, como pidiendo permiso para hacerlo. Era curioso al extremo y aplicaba el mismo método para saber de donde yo había salido o agradecer el café. Donde hubiese dicho “está caliente, fuerte o rico”, él se deleitaba en humillos.

-

Osvaldo tenía una segunda voz, la poética, susurrando las frases comunes. Andaba impecable, creo que todos tenían esa norma, para visitar a Fayad se ponían el trajecito de ir a la Uneac, o venían de allí, lo cierto es que se cuidaban, peinaditos, afeitados y olorosos aunque afuera hiciese un calor de 30 grados.

-

Recuerdo sus charlas y ese amor por las palabras “morada”, “pedrada” como si levantaran la creencia, firme creencia en la inmortalidad del poeta, a tal punto que hasta que no vestí a Fayad y vi su cicatriz que descansaba como un corte bárbaro junto a sus testículos, pensé que era una abstracción quedarse amarillo y pasmado.

-

Ya en los ochenta, en ese quinquenio final se acumulaban desencantos, y las charlas iban hacia la renuncia de Fayad del trabajo en la embajada de México y comentarios donde se imponían los hijos de Saturno, la novela de Osvaldo que saldría después, o los Tepalcates- fragmentos- últimos poemas del Moro* que no sé el rumbo que tomaron.

-

No puedo asegurar- quizás su esposa Elena sepa- si Fayad les ayudó para el viaje, o sólo se informaba, con esa calma que le acompañaba hasta en los gestos, a tomar la decisión de partir.

-

Osvaldo me parecía un hombre melancólico, ensimismado y lleno de visiones, quizás pensaba “Es la hora en que irrumpen las lechuzas, y en su vuelo cortante pasan ripiando el viento con las alas” quizás entre ellos jugaban los silencios o buscaba como anunciar una tormenta de forma armoniosa.

-

Creo que vivió el exilio como un desestructuramiento de esa caja en que se había encerrado por eso su corazón explotó en miles de segmentos, que ahora leemos como poemas, o textos y recordamos.

-

Sólo hablo del poeta que tertuliaba en sus horas, inclinando el cuerpo de forma cariñosa como para acercarse, conocedor del golpe, y que me hizo llegar una nota de pena cuando murió Fayad en noviembre del 88, a la que nunca agradecí pues no contaba con dirección para respuesta.

-

La bofetada

La primera bofetada

no me la dio mi madre

ni el mundo ni la gente

ni la vida.

-

Fue un regalo de reyes

que hallé bajo mi cama.

La tomé sigiloso

-sin despertar a nadie-

y me la di en el rostro.

.

-

-

-

-

-

*Moro: Manera de llamarle a Fayad Jamis

-

-

-


Entradas relacionadas, Aquí. -

-

-

-


MARGARITA GARCÍA ALONSO: Matanzas, Cuba. Reside desde 1992 en Francia. Licenciada en periodismo de la Universidad de la Habana. Miembro de la Organización Internacional de Cyber Periodistas. Poeta, periodista, pintora, grafista e ilustradora. Ha publicado los poemarios Sustos de muchacha, Ediciones Vigía, y Cuaderno del Moro, en la Editora Letras Cubanas. Premios en diversos concursos literarios. Laureada en la Taberna de poetas francesa, y publicada por Yvelinesédition, en marzo 2006. En el 2005 ilustró el libro de teatro A ciegas, de Laura Ruiz; y el poemario Nouvelles de Dan Leuteneger, Collection Emeutes. Numerosas exposiciones y premios de pintura en Francia, Polonia, España, Colombia. Traducción del libro Justo un poco de amor, de la poetisa Florence Isacc; y la portada de la antología de poesía Letras en la piel, Ediciones mis escritos, Argentina, entre otros.

-

Elena Tamargo: "Horror al vacío, de Osvaldo Navarro, o la suprema soledad de su destino

-

Horror al vacío, de Osvaldo Navarro, o la suprema soledad de su destino
-

-

-

-
-----Por Elena Tamargo
-
-
El camino de la invención metafórica, su lugar más íntimo y último, que no es ni el nombre, ni la frase, ni siquiera el discurso, sino la cópula del verbo ser, es el modo en que en la poesía de Osvaldo Navarro se argumenta la rara verdad poética, que pocos poetas o casi ninguno, la practican en un sentido tensional de la palabra verdad. Y para ello en él lo filosófico se instaura como guardián de esas extensiones de sentido, muy reguladas, desde cuyo fondo emergen inéditas del discurso poético.
-
Horror al vacío, publicado unos días después de su muerte, es un libro monumental de la poesía cubana del siglo XX, y no porque sea un libro de tono cubano, que no lo es, sino tal vez porque en él Osvaldo realiza la esencia general de su poesía, cargada con la determinación poética de poetizar hasta la propia esencia, en el dominio, y con la materia peligrosa del lenguaje.
-
Los textos que conforman este libro tratan temas que generalmente pertenecen al discurso filosófico, como la luz y la sombra, la eternidad y la muerte, el misterio de la verdad o el diálogo instaurado por los propios poetas, y Osvaldo lo hace con un despliegue de extraordinario dominio de las formas, que van desde el soneto más clásico hasta el himno, desde el long poem en verso libre hasta el madrigal.
-
Pero, ¿qué muestra este hombre, a sus 60 años, con más de 20 libros publicados, y dueño de un sitio en las letras? Una pertenencia a la tierra que mantiene a las cosas separadas en conflicto, pero que también las reúne, y a eso le llama intimidad. Desde los epígrafes mismos que abren el libro se anuncia la valentía que reclama para los poetas: enfrentarse a las tormentas de dios con la cabeza descubierta, y decir la verdad no desde la luz. El testimonio de esa pertenencia acontece igualmente desde la manifestación del ser del hombre, hasta por la libertad de su decisión, que aprehende lo necesario y se mantiene vinculada a una aspiración más alta, porque él sabe que siempre las primicias no son de los mortales.
-
Osvaldo Navarro en Horror a vacío se sitúa en la actualidad de una permanencia; puede por fin, como le ocurre a los grandes poetas, exponerse a lo mudable, a lo que viene y a lo que va, porque ya sabe que sólo lo persistente es mudable; porque siente que el tiempo que se desgarra irrumpe en presente, pasado y futuro porque existe la posibilidad de unificarse en algo permanente; porque sabe que desde que el tiempo surgió y se hizo estable en la voz de la poesía, los hombres son históricos.
-
El fuego, dice el otro, es esa herida/ por la que brota la ilusión perdida/ hasta que, al fin, de luz nos desangremos. La luz desangra, para él, que se ha amparado en Paul Celan para defender la sombra. Se, porque durante 34 años viví a su lado, la vida y la poesía inseparablemente, que los últimos, tal vez, diez años de Osvaldo Navarro, los dedicó a leer muy bien a los poetas y filósofos alemanes: Hölderlin, Gadamer, Heideger, Celan, entre otros, y que en ellos fijó ciertos puertos que serían sus definitivos, como encontrar, si es que existe, a dios en la sombra y no en la luz, como venían enseñándonos las escrituras. La sombra es la más pérfida agonía/ que se empoza en el alma y no se escurre. Nada sabe la luz de lo que ocurre/ en el alma, que no fotografía. Y como si eso no bastara, dice: Bosteza Dios porque la luz lo aburre/ y la noche lo colma de alegría, para confirmar su definitiva filiación con la sombra como instauración de la verdad y su postración ante el judío Celan, a quien admiró mucho.
-
Osvaldo busca durante todo el libro a los dioses, con quienes dialoga, con quienes únicamente dialoga, pero éstos no son dioses que hacen milagros ni castigan, son la expresión de la inteligencia que consigue el equilibrio: Muéstrame la verdad, tú que conoces/ el punto de equilibrio en que, en unión,/ dialogan la materia y la razón/bajo el as luminoso de los dioses.
-
Todavía el poeta sabe que le queda la palabra: palabras me defienden del horror al vacío. Y también le consuela que el alma no le duela: mi alma es una prótesis de oro, porque Osvaldo es un hombre bueno, lo saben todos los que lo conocieron. Es un hombre con honor, un hombre sincero, martiano; Martí, a quien le dedicó los últimos, tal vez, veinte años de su vida, a revisar su obra, estudiarlo, posicionarlo, y de quien dejó un excelente ensayo escrito Las paces con Martí, que muy pronto su lector podrá disfrutar.
-
La metáfora muerta es una obsesión en su discurso. Había aprendido de Paul Ricoeur que los efectos de sentido producidos por una metáfora viva y por otra incumben al mismo fenómeno central de innovación semántica. En el poema Metáfora, una suerte de arte poética, dice: No entra la metáfora en razón:/ visualiza la nada y no despierta:/ después de realizada queda muerta: es un orgasmo de la ensoñación. Hasta la puntuación aquí habla, es una estrofa conclusiva, de un poema donde el poeta dialoga con Platón: No es el espíritu, Platón, el alma/ es la que entabla el diálogo y se empalma/ con el gran orden de la eternidad.
-
Hay dos largos poemas, en prosa, dos poemas ejemplares, uno de ellos Instrumentos de tortura, dedicado a Heberto Padilla, a quien Osvaldo admiraba y quería, y había recibido en México, y otro, El dios de los poetas, que son la novedad del libro, los extraños del discurso, sin serlos, pues ambos privilegian el diálogo del que venimos hablando; consisten en el nombrar los dioses y llegar a ser el mundo en la palabra. Osvaldo Navarro y Heberto Padilla tienen coincidencias de destino, tienen similitudes en sus orígenes, en su historia, en su candor, y hasta en su aparente ausencia de dios en su poética, su desmaterialización. Sin embargo ambos, son poetas que están bajo la invocación de los dioses, y la palabra con que los nombran es una respuesta a tal invocación; esa respuesta brota, cada vez, de la responsabilidad de un destino, porque ellos saben que lo permanente lo instauran los poetas. Osvaldo le rinde un gran homenaje a Heberto en este largo e intenso poema, y patentiza que eso que permanece está confiado nada más al cuidado y servicio de los poetas.
-
Son pocos los que saben, como Hölderlin, que es poéticamente que el hombre habita esta tierra, y Osvaldo es uno de ellos, porque sabe que habitar poéticamente significa ser tocado por la esencia cercana de las cosas. Que la existencia es poética porque es una donación. Que la poesía no es un adorno que acompaña la existencia humana sino el fundamento que soporta la historia de un hombre, y por ello no es tampoco una manifestación de la cultura.
-
Osvaldo Navarro sabe, y en Horror al vacío lo expresa altamente, que esta obra peligrosa no se podría elaborar, y mucho menos conservar, si el poeta no estuviera proyectado fuera de lo cotidiano y protegido por la apariencia de inocuidad de su inocente ocupación, por eso su libro termina con estos versos: Mi vida, que apareció también por un azar/ tan lejos de Tubinga y tan cerca/ de un arroyo irreflexivo y triste/ seco ya para siempre/ donde lo único bello estaba en los ojos de un niño/ que buscaba a Dios en el cielo de noches muy oscuras.
¿Reconocerán entonces sus lectores, que este hombre ha penetrado poéticamente el fondo y el corazón del ser con excesivo impulso?
-
-
-
ELENA TAMARGO: La Habana, Cuba. Premio de Poesía de la Universidad de La Habana, 1984; Premio Nacional de Poesía “Julián del Casal”, de la UNEAC, 1987. Germanista y Filóloga; Doctora en Letras Modernas. Académica, ensayista y poeta. Traductora de la obra de F. Hölderlin. Entre sus libros de encuentran: Sobre un papel mis trenos, Habana tú, El caballo de la palabra, El año del alma, Poesía de la sombra de la memoria y Bolero, clave del corazón. Después de una estancia en Rusia y otra en México, ahora vive en Miami.
-
-
Otros textos relacionados, Aquí.-

Raúl Ortega: "Amnesia de la luz"

-
-
----------"Amnesia de la luz"
-
-
Por Raúl Ortega
-
-
-
-
--

-

-

-

----------------------A Osvaldo Navarro

-

Yo no soy como soy/

Muchas veces el hambre de mi niñez me hizo partir la roca con el golpe de la tripa vacía / pero siempre encontré el sueño de la almendra en el centro del polvo / Desayunaba con el baño en el río / para después vomitarlo sobre la sed de cualquier matorral / De adolescente / al lado de la funeraria de mi pueblo / puse un taller de reparar las alas (abierto también las veinticuatro horas) / y en medio del terror de los ciclones / levantaba las tardes con las areolas de una muchacha rubia/

-

--------Después llegaron ellos / y afirmaron que el destino podía construirse como un edificio / Colgué mi latido y mi nariz en el trasero apestoso de las utopías / Me salieron colmillos que utilicé para llegar al hueso de mis semejantes / Y ahora soy la epidemia que ustedes aborrecen como una incurable enfermedad/

-

--------He tratado de meterme los ojos en las tripas para buscar cómo era antes de convertirme en un asco parado en sus dos patas / Pero quienes construyeron el destino como si fuera un edificio / decidieron que mi rostro se veía más bonito con las cuencas vacías/

-

--------Perdonen, pues, el manotazo/

-

-

Entradas relacionadas, Aquí.
-
-
-
Raúl Ortega Alfonso, La Habana, Cuba, 1960. Publicación del poemario Las mujeres fabrican a los locos, Editorial Abril, La Habana, Cuba, 1992. Colaborador de la sección “Noterótica” de la edición Mexicana de Playboy, 1996, México, D. F. Columnista del suplemento cultural Sábado, del periódico UnomásUno, México, D. F., 1997-1998. Publicación del poemario Acta común de nacimiento, Editorial Praxis, México, D. F., 1998. Publicación del poemario Con mi voz de mujer, Editorial Arlequín, Fonca, Guadalajara, México, 1998. Segunda edición del poemario Las mujeres fabrican a los locos, Editorial Praxis, México, D. F., 2003. Publicación del poemario La memoria de queso, Editorial La Torre de Papel, Miami, Florida, 2006. Publicación del libro-objeto de poemas y grabados Desde una isla, en colaboración con el pintor Carlos Alberto García, 1997, México, D. F. Actualmente radica entre la ciudad de México y Miami.-
-

martes, 15 de septiembre de 2009

Rafael Saumell: "Para Osvaldo Navarro"

-
-
-----------"Para Osvaldo Navarro"
-
-
-
-Por Rafael E. Saumell
-
-

“El sábado [7 de febrero] va a tener Osvaldo un año de no estar conmigo. Yo estoy muy abatida”, me recuerda Elena Tamargo en un correo electrónico enviado el pasado martes. Esa noche la llamé por teléfono y más o menos le dije que el domingo anterior, mientras escribía sobre Antonio Benítez Rojo, había recordado a Osvaldo y a Víctor Martín Borrego, un compañero suyo en la redacción de El caimán Barbudo a mediado de los setenta. “Los tres ya difuntos, “ le comenté. “Por cierto, ¿conociste a Víctor?”, le pregunté. “Claro que sí, el otro día vi a su esposa acá en Miami”, respondió. ¿En Miami?

-

Fue allí la última ocasión en la cual coincidí con Elena y Osvaldo. Se habían ido de Ciudad de México, del apartamento alquilado en la colonia Del Valle donde nos reencontramos después de muchos avatares en nuestras respectivas vidas. Confieso que hace un tiempo atrás nunca se me habría ocurrido imaginar que él tomaría la senda del exilio. En los setenta y tempranos ochenta, creo que la obra de Osvaldo representaba una forma de militancia ideológica con la cual yo no simpatizaba ni entonces ni ahora. Honestamente, lo vinculaba con un sector dogmático de la política cultural vigente. Era un “cuadro de la UJC” en el sector literario.

-

Sin embargo, para el día en que lo visité en el DF por primera vez (verano de 1999) ya nuestros mundos, privados y políticos, habían cambiado. Era el mismo Osvaldo, la figura, el acento, la discreta y sincera cordialidad con la que siempre me había tratado. Conservaba esa onda de guajiro bien leído y versado que yo rememoraba. Para mí, lo nuevo y sorprendente en él fueron varias cosas: su nueva mente política, un interesantísimo ensayo sobre Martí que me pidió leer, un gran librito de versos recién publicado (Xabaneras), Elena, sus hijos Osvaldito y Nazim. En ese lugar descubrí, en vivo, muchos de los cambios ocurridos en Cuba (públicos y personales) desde mayo de 1988, fecha en la que salí de La Habana. Por su apartamento pasaban personas de diferentes generaciones y posturas políticas ante el gobierno. Ahí se discutía, comía y bebía teniendo a la isla de permanente fondo. Osvaldo se comportaba siempre como un generoso anfitrión, proveedor de techo, comestibles y bebestibles a cuanto tirio o troyano, integrado o apocalíptico se aparecía por el sitio. En una frase, en aquel hogar se daban unas tertulias bien interesantes.

-

Podría seguir escribiendo pero basta por ahora: de los dos Osvaldo y también de los dos Saumell, de la Cuba de los setenta y de los ochenta, del DF de los noventas, del Miami de Elena y Osvaldo y del Miami de Elena para siempre sin Osvaldo, de la Unión Soviética y de Rusia, de Fidel y de Raúl, o sea del bloguero y del general presidente, como lo llama Eusebio Leal. Hay mucha tela para escribir acerca de la vida de Osvaldo. A fin de cuentas es la nuestra también, la de ayer y la de ahora. Siempre vamos a lamentar su muerte, entre otras razones porque con ella concluyó una parte significativa de nuestro pasado común.

-

Rafael E. Saumell: La Habana, Cuba (1951). Ex guionista y director de programas para el Instituto Cubano de Radio y TV (ICRT). Graduado de la Universidad de La Habana (Licenciatura en Lingüística Francesa) y de Washington University en Saint Louis, Missouri, Estados Unidos (Doctorado en Español). Es profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad Sam Houston de Texas. Ha publicado ensayos y artículos en revistas académicas. Es coautor de varios libros de crítica literaria.-
-

Entradas relacionadas, Aquí.
-

Osvaldo Navarro: 8 poemas inéditos

-

-

Osvaldo Navarro:
Cuba, 1947-Ciudad de México, 2008

-

-


-

-

8 Poemas del libro inédito: "Horror al Vacío"

-

-

El Oscuro

-

-

Si Dios existe debe ser oscuro,

porque sólo la sombra es permanente.

Se esfuma la alborada, y el poniente

es el único indicio de futuro.

-

La oscuridad: tiempo en estado puro

(el perpetuo vacío como fuente).

Del alma queda sólo el inconsciente.

El oro dura menos que el cianuro.

-

La luz, dirán aquellos, es la vida,

y Dios tiene su lámpara encendida

para que todos nos iluminemos.

-

El fuego, dice el otro, es esa herida

por la que brota la ilusión perdida

hasta que, al fin, de luz nos desangremos.

-

-

Ceniza de luz

-

De sol a sol, la oscuridad del día,

y la luz en la sombra no transcurre.

El pensamiento en sombras no discurre.

¿A eso llamarán melancolía?

-

La sombra es la más pérfida agonía,

que se empoza en el alma y no se escurre.

Nada sabe la luz de lo que ocurre

en el alma, que no fotografía.

-

Ceniza es toda luz: qué mal manía

esparcir por el cielo tanta churre.

Bosteza Dios porque la luz lo aburre,

y la noche lo colma de alegría.

-

-

Entre luces y sombras

-

-

Oscura es la verdad como los dioses,

que jamás han probado su razón.

Hay una carta en blanco en el buzón,

que nos mandan por flujos muy veloces.

-

Estoy ante el vacío dando voces,

y no hay respuesta a mi interrogación.

Vivo un instante la premonición,

pero son un relámpago los goces.

-

Estos rasgos que escribo, tan feroces,

son porque intuyo la desilusión,

y voy del pensamiento al corazón

dando, como un caballo, al aire coses.

-

La muerte es algo más que oscuras hoces

siempre al cuello mostrando su intención.

Es el extremo de la incomprensión:

un diálogo de nadie en altavoces.

-

Muéstrame la verdad, tú que conoces

el punto de equilibrio en que, en unión,

dialogan la materia y la razón

bajo el as luminoso de los dioses.

-

-

Vosotros, los que entráis

-

A Iván Portela

-

-

No se sabe. Tal vez. No estoy seguro.

Dame tú la certeza, Iván Portela:

¿Cuánto tiempo nos resta de futuro?

-

Toco el fiel de la nada con cautela

y pongo el peso exacto en la balanza.

Parpadea la llama de la vela.

-

Me distraigo. Me duermo en la confianza

de que Dios me conceda cuanto pido:

voy del agnosticismo a la añoranza.

-

Quisiera estar la eternidad dormido

en la cómoda cama de mi infancia,

para soñar que vuelvo del olvido.

-

Quisiera regresar a la ignorancia,

ser árbol sensitivo, piedra dura

y disfrutar la breve circunstancia.

-

Me busco en las raíces la ternura,

y estallo en floración –árbol dichoso–:

encuentro, Iván, en el amor la cura.

-

Qué armonía, qué paz, qué gran reposo

advertir que la nada nos florece

y que todo el horror es infructuoso.

-

La belleza no es tal si no fenece,

y hasta la mucha luz es fastidiosa.

Todo debe morir si nace y crece.

-

La rosa más fugaz es más hermosa.

Vive el amanecer en el poniente.

La eternidad es una mariposa.

-

En fin, Iván, que me torné valiente:

duermo en mi cama como en una fosa

y disfruto esta vida intrascendente.

-

-

Horror vacui

-

-

Con fervientes pinturas en la bóveda eterna,

destruyen el vacío los hombres de Altamira.

Los espíritus danzan a la luz de la pira,

y huele siempre a Dios el humo en la caverna.

-

Lo he sentido mil veces, en Córcega y en Berna

y hasta en las ruinas hoscas de Palenque y Palmira:

el optimismo informa del miedo y la mentira:

construye su pirámide el triste en la taberna.

-

Amaneceres, noches, ciudades, montes, palma,

llanuras de mis ojos, colinas de mi alma,

hijos, amor, aviones, metafísica, hastío,

-

ruidos, muchedumbres, el sueño como noria,

blancolvido, aguamiel, árbol de la memoria:

palabras me defienden del horror al vacío.

-

-

Atracción por el vacío

-

-

Existe un vacío sordo de barruntos,

de epistemes y dimes y diretes.

Un vacío de flácidos chupetes

en que maman silencio los difuntos.

-

Un vacío de tiempo y de materia,

donde no nace nada y nada muere.

La vida es otra vida y no prefiere

recomenzar su ciclo en la bacteria.

-

Hay un vacío pleno de no ser,

en que no estar no significa nada

y es una tentación para caer.

-

Ha de haber una luz definitiva,

concubina de Dios, siempre preñada,

que irradie al alma muerta y la reviva.

-

-

Incertidumbres

-

-

Esa abeja que liba en una flor,

aquella mariposa que aletea,

la yegua triste que en tarde mea

tienen algo que ver con mi dolor.

-

La casual bendición de algún olor,

el matiz verdeazul de la marea,

la rama que la brisa no menea

tienen algo que ver con nuestro amor.

-

El día que se va, la incertidumbre

de no saber qué hacer, cierta costumbre

de tener que morirse, la embestida

de que todo está bien porque anda mal,

la nebulosa, el caos sideral

tienen mucho que ver con nuestra vida.

-

-

Eyife

-

A la memoria de Emilio O’Farril

-

-

Yo sé que Emilio O’Farril me acompaña

y que pone en mi vida un gran empeño.

A veces me insta tanto que lo sueño:

en fin de cuentas la muerte es tan extraña.

-

De qué me avisa cuando, en la maraña

de los sueños que digo, frunce el seño

y me mira, benévolo y risueño,

mientras tira un eyife en su cabaña.

-

Hay en mis manos –uñas y carroña–

unas monedas del país que extraño.

Me las pide y un símbolo pergeña.

-

Algo anda mal, me dice como en coña,

pero no me prepara contra el daño.

Yo sé que en otro sueño me lo enseña.

-

-


Entradas relacionadas, Aquí.

-
Imagen tomada de la Web.