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viernes, 29 de abril de 2011

Juan Sí-González (II)

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Obras de Juan Sí-González (II)
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Juan Sí-González*
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Por Rafael López-Ramos
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El trabajo de Juan-Sí González en el género del performance cumple veinte años, cifra redonda que nos separa de aquel explosivo 1988 en que la joven plástica cubana se lanzó a fondo en un gesto de contestación con visos de movimiento cultural, que puso en jaque a los burócratas de la ideología en la isla. Una parte esencial de ese movimiento fue el Proyecto Imán, que desplegó en el parque de la Calle G y la Avenida 23, de El Vedado (La Habana) obras estructuradas por lenguajes y contenidos artísticos controversiales, que despertaron tanto interés en los transeúntes como crispación en las autoridades. Fue precisamente en esa plaza pública donde Juan-Sí comenzó su larga ejecutoria de eventos callejeros cargados de comentario social y reflexión contestataria, que en años recientes el artista ha re-contextualizado en los Estados Unidos, donde se estableció y creó familia y obra junto a Paloma Dallas en el dueto JPparalelos, con base en Yellow Springs, Ohio.

Sin embargo, Juan-Sí González ha continuado presentando obras en solitario dentro de esa estética cuestionadora y cogitativa, vertebrada por una fusión alquímica entre lenguaje verbal y metáfora visual que caracterizan tanto la vertiente objetualista como performática de su trabajo. El más reciente de estos performances fue In the name of God: Odios, Oh Dios!, presentado en las inauguraciones de la exposición colectiva Objecthood en Hardcore Art Contemporary Space y en el opening de Scope Miami Art Fair, durante la misma semana de Art Basel en Miami Beach. En esta nueva pieza Juan-Sí prosigue su análisis de la llamada Guerra contra el Terrorismo y del fundamentalismo cristiano como contrapartida simétrica y maniquea del fundamentalismo islámico, ya abordados por él en Patriotic Games and the domino effect en el Frost Art Museum de Florida International University en el 2006 y en su performance Facing the Enemy (Public, patriotic action to get in touch with feelings of paranoia, fear, and hate against the other), realizado la noche de inauguración en la sección de performances de la exposición colectiva Killing Time, en Exit Art, New York City en el 2007.

Con In the name of God... Juan-Sí enarbola un antibelicismo más abierto y global, dados los símbolos y objetos que escoge como vestuario y utilería: boina del ejército ruso con pompones del ejército turco, máscara anti-gas del ejército japonés, camisa amarilla y corbata con la imágenes de Jesús y un cordero, un blazer Calvin Klein de color negro, cubierto con logotipos religiosos, corporativos e insignias de diferentes ejércitos, guantes de camuflaje, cinto militar, pantalón de camuflaje, botas de combate. No obstante, el referente estadounidense es central y palpable durante toda la obra, que intenta reproducir el espíritu de esa agresiva campaña que combina patriotismo y religión, presenciada de primera mano por el artista en esa zona del heartland (tierra adentro) en el Midwest donde vive hace unos seis años. El personaje comienza la acción afeitándose la cabeza y la cara frente a una cruz tapizada de espejos colgada en la pared, con ipod y bocinas incorporados en su parte inferior. Debajo hay una repisa donde descansan un reloj con la imagen de niños arrodillados rezando un padre nuestro bilingüe antes de dormir, utensilios de afeitar y una lámpara roja intermitente que dice aplausos. Al terminar el afeitado y luego de ponerse su uniforme, la cruz de espejos se convierte en mochila y el ipod comienza a emitir cantos litúrgicos católicos y musulmanes mezclados con una voz que exclama en inglés y español: En nombre de Dios puedes vivir. In God’s name you can live, En nombre de Dios puedes sentir. In God’s name you can die, En nombre de Dios puedes decir. In God’s name you can feel, En nombre de Dios puedes matar, In God’s name you can fuck, etc.

Cuando termina esa larga letanía, empieza una marcha militar seguida de un llamado de alarma de combate, entonces esta especie de mercenario híbrido (en parte soldado corporativo, político profesional y soldado de Dios) comienza a desplazarse entre el público armado con una vieja bomba anti-insectos que va esparciendo una mezcla de ron, pólvora e incienso. Luego el artista simula masturbarse mientras infla con un pequeño balón de aire comprimido globos falicos (azules, rojos y blancos) que va ofreciendo a los espectadores. Luego reparte caramelos de menta y canela en cuyo envoltorio llevan impresos salmos bíblicos. Los altavoces adosados a la cruz de espejos siguen emitiendo el sonido de explosiones y de combates bélicos mezclados con cantos de rituales religiosos y pone el punto final a la obra con el sonido de una trompeta en un toque de silencio, típico de la ceremonia de despedida a un soldado muerto en combate.

Durante los días que estuvo en Miami Juan-Sí realizó versiones del performance en diferentes espacios públicos (Mall de las Américas y The Fall -de los que fue expulsado tres veces por el personal de seguridad-, la cafetería del restaurante Versailles y el monumento a la Brigada 2506) fuera de las garantías y protección que ofrece la institución artística (institución terapéutica, le llama con sorna el crítico Dave Hickie), buscando ese contacto directo que tanto valora con la gente.

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Performances
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------------------"In God’s Name"
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*El uniforme militar, aquí, allá y más allá, a la derecha y a la izquierda, al norte y al sur, nació de la misma necesidad de imponer status y jerarquías. Ha representado siempre nuestra necesidad de dominación y control en búsqueda de total sumisión y ha girado por siglos en torno a la política del poder, controlada por unos pocos, mientras muchos otros obedecen en nombre de la autoridad, la disciplina y el honor. Al mismo tiempo el uniforme del hombre-soldado que llevamos dentro, reniega la diversidad, acatando con obediencia y gratitud, el cómodo anonimato que ofrece el grupo al que se pertenece.

Uniformados, uniformes, uniformemos a todos por igual, para que puedan sentirse como parte integral de un poderoso bloque que los defina y los identifique. Entonces, adelante!, adelante! con esa grandiosa idea. Entrenemos uniformadamente a grandes grupos de nuestros buenos ciudadanos, hagámoslos sentirse honrados de poder pertenecer a nuestro glorioso ejército para que sean capaces de perseguir, enfrentar y eliminar a los no semejantes. Creemos uniformes, creemos soldados uniformados, miles, millones de soldados para diferenciarlos en el combate contra el enemigo ya que reconociéndolos fácilmente podrán distinguir mejor a quién tienen que matar en el momento definitivo. O por el contrario, que uniformemente sean capaces de dar la vida si es necesario por nuestra uniformada conciencia patriótica, nuestra uniformada manera de vivir y pensar. Uniformemos, esa es la tarea crucial. Unifiquemos, para que nuestros jóvenes uniformes sean capaces de servir a la patria uniformada con la misma dignidad y coraje con que también combatieron sus uniformados padres y abuelos. Para que sigan teniendo fe en nuestro uni-forme Dios, siendo fieles a aquello que nos dignifica y representa, nuestra uniformada bandera, nuestros uniformados valores, nuestra uniformada nación. Entonces, tendremos siempre una noble causa uniformada por la cual vivir y luchar. Al final, nuestra uniforme crueldad en esa guerra necesaria, tendrá un sentido uniformemente aceptado por todo nuestro pueblo uniformado.

No teman, en Dios creemos y en nombre de Dios todo es posible.

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* Performance realizado durante el opening de la Feria Arte America en el año 2008 Miami Beach Convention Center. texto entregado al público.
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Juan-Si González: In God's Name

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Por Jesús Rosado

Se planta arrogante frente a la cruz de espejos. Desde algún lugar se van derramando los cánticos. Se afeita, se rapa la cabeza. Irrumpe una letanía mediática que satura los espacios: en nombre de Dios puedes vivir, en nombre de Dios puedes sentir, in God’s name you can love, in God’s name you can create… Se viste, o quise decir, se uniforma. Boina militar rusa combinada con pompones del ejército turco. Máscara antigás japonesa. Corbata con imágenes católicas. Pantalón y accesorios de ranger. Chaqueta ejecutiva con logos corporativos e insignias religiosas y castrenses. Ya está listo el guerrero del siglo XXI: uniformado de jerarquía, de autoritarismo devoto, de disciplinado fundamentalismo. Se oyen alarmas de combate, estallan las endorfinas. En nombre de Dios puedes mentir, en nombre de Dios puedes matar, in God’s name you can ignore, in God’s name you can fight… Poder uniforme, crueldad uniforme, acatamiento uniforme. Los de arriba creen haber visto a Dios marchar marcialmente en dirección al frente. En nombre de Dios puedes usurpar, en nombre de Dios puedes poseer, in God’s name you can buy, in God’s name you can fuck… adelante en nombre de nuestra impiedad. Juan-Si González recrea al mercenario interior de cada individuo. Nos enfrenta a sí mismos ¿O contra sí mismos? Somos el más fiel enemigo, parece advertir la cruz espejada que carga a sus espaldas el artista-soldado donde, por pudor, uno esquiva reflejarse. Recorre calles, malls, cementerios, interactúa con vendedores, con transeúntes, con policías a punto de arrestarlo, con monumentos, con piezas de arte. Va armado, irónicamente, con un matainsectos que dispara licor mezclado con pólvora e incienso y completa el exorcismo repartiendo caramelos envueltos en salmos bíblicos. En nombre de Dios puedes nacer, en nombre de Dios puedes reír, in God’s name you can pray, in God’s name you can sing… es la rogativa esperanzada entre los intersticios de un Rambo anfibológico fabricado desde las grisuras del ser contemporáneo. Y es, de paso, el compasivo aforismo de este performance-cruzada proponiendo la convivencia como un mantra más dichoso. Utopía que no sería tan quimérica, si en nombre de Dios y todas sus semejanzas, las propensiones tribales se hicieran hogaza de una misma mesa.

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---------------"Oh! Dios!! Odios"
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HEY!!! EVERY BODY!

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MIRENME BIEN!

LOOK AT ME!

I AM THE PATRIOTA

THE COME CANDELA MAN

AND THIS IS MI LEGADO

MY LEGACY

MIRENME! , LOOK AT MY BODY

I HAVE CONMIGO ALL THE SYMBOLIC ELEMENTS

THE MOST IMPORTANT SYMBOLOS OF MY NUEVO PAIS

MY NEW COUNTRY.

I HAVE MY FAITH

MY PROFUNDO BELIEF

MIS CREENCIAS

BECAUSE DIOS IS WITH ME, ESTA CONMIGO

GOD IS WITH US

GOD, PROTECT ME AND US

PORQUE WE KNOW THE TRUTH

WE ARE LA VERDAD

AND WE REPRESENT LA VERDAD AROUND THE WORLD

HERE, IN MY RIGHT HAND

I HAVE MI POLITICAL STATEMENT

Y EN LA OTRA, IN THE ANOTHER HAND

I HAVE MY DIPLOMATIC UMBRELLA

AND MY COMMITMENT TO CHANGE THE WORLD CON FE, POWER

AMOR Y WEAPONS

MUCHOS WEAPONS

TO MAKE PEACE Y DEMOCRACIA AROUND DEL MUNDO

BECAUSE EN EL NOMBRE DE DIOS EVERY THINK IS POSSIBLE

PORQUE IN THE NAME OF GOD TODO ES POSIBLE

WE ARE AQUÍ, ALLA Y MAS ALLA

PERO THE ENEMY ESTA JUSTO OVER THERE

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Performance realizado en Diciembre del 2010 en el NONSTOP INSTITUTE de Yellow Springs, Ohio
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Juan Sí-González, de memoria
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JSGonzález en Efory Atocha, Aquí.
*Texto de Rafael López-Ramos publicado en Revista ArtNexus, No.69, colume 7, 2008. Imagen superior tomada de la Web.
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viernes, 22 de abril de 2011

Obras de Juan-Sí González

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-Autoretrato con mapa de carretera.
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Obras de Juan-Sí González
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----Titulo: “Rest in Peace” Mi nombre inscrito en mármol, encontrado en el muro del Vietnam Memorial en Washington D.C. entre los 58,249 nombres de soldados estadounidenses que murieron en esa guerra.
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-tulo: A. B. C Triptico fotografico construido con hormigas y letras de miel mezcladas con veneno, Ohio 2009
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-Titulo: "Ahorrando mis palabras"
Fotografía construida con piedras y palabras, Ohio 2008
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-Titulo: "A-Isla-Miento" autoretrato - 3 cajas construidas con reglas de madera y fotografías, Ohio 2005
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-Titulo: "Memoria enlatada"
Objeto construido con fotografías de mi familia y amigos dentro de latas de sardina, Ohio 2008
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Juan-Si González: In God's Name

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Las expediciones estéticas de Juan-Si González

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Por Jesús Rosado

Expedición es un vocablo que en el argot historiográfico cubano está asociado, desde hace más de siglo y medio, con tramas punitivas tales como alijos de armas, desembarcos, espionaje, sabotajes, guerrillas, traiciones… Raramente se refiere a su cuarta acepción en el controvertido mamotreto de la Real Academia de la Lengua Española que lo define también como excursión a alguna ciudad o lugar con un fin científico, artístico o deportivo. Y uno piensa, además, que difícilmente la rutina del ciudadano promedio de la isla digiere acciones que impliquen peregrinaje o intervención pública para cumplir determinados propósitos estéticos, estando su mente tan enfocada desde hace lustros en las penurias domésticas.

Sin embargo, las incursiones del performance en el escenario habanero de los años ochenta complicaron el ámbito indócil de las manifestaciones visuales en la isla. Diez años después que el arte conceptual en vivo hubiera alcanzado su apogeo en el mundo, la irrupción de esta expresión se topó con las secuelas de la desinformación en el público y con los esquemas totalitarios. De ahí que frecuentemente fuese menospreciada y ridiculizada y que sus promotores y cultores tuvieran que afrontar descalificaciones por presumible snobismo y hasta sufrir las obsesiones policiales bajo sospecha de “diversionismo” o enemistad hacia el pueblo. Eran tiempos en que el performer se convertía en una suerte de refugiado estético en su propio territorio de pertenencia.

Aún así, el performance, gracias a su capacidad multivocal y a las posibilidades de confrontar el entorno a manera de crónica de la decadencia o de antihistamínico ideológico, fue una expresión que hizo profunda mella en la política del corsé al extremo de que la ira autoritaria castigaría con el encierro a una que otra intervención desafiante considerada desafuero.

Entre aquellos prófugos de las ortodoxias estéticas, en la cual la maniobra personal o colectiva se involucraba dentro de la circunstancia para ensanchar convenciones disfuncionales, nos hallamos con el quehacer de Juan-Si González, un performer de los más incisivos en cuestionar la realidad social cubana de esos años. Su intensa participación en Art-De, la agrupación que protagonizara cáusticas jornadas de arte alternativo en el espacio de G y 23, lo hizo notable como activista de esta relación semiótica entre el propio cuerpo y el hecho artístico. Sus recorridos por zonas francas de la representación metafórica para insinuar las oportunidades de emancipación temporal entre tanta represión y fanatismo político desencadenó el acecho del censor y, por reacción, la paranoia del artista. Como en tantos otros casos, la retroalimentación entre dos pánicos antagónicos, el del verdugo y el de la víctima, desembocó en su salida hacia el exilio para radicarse definitivamente en Estados Unidos.

Lo conmovedor en su cartografía peregrina es que con el cambio de contexto, Juan-Si estuvo cada vez más consciente de que su concepto de escenificación y su desempeño corporal seguirían funcionando como alegoría de la problemática que lo circundaba no importara el meridiano en que se relocalizara. Por tal razón, no sucumbió al anquilosamiento y ha acondicionado su porfía estética en torno al poder a la transterritorialidad o como lo afirmaría el crítico Alfredo Triff, “ha trascendido el ghetto político y profesional en concordancia al modelo social y al dato cultural diferente”. De tal modo que el desbordamiento más allá del tema cubano no implica en Juan-Si su olvido sino más bien su inclusión en la actualización de una actitud crítica, a partir de que la diversidad mediática le ha revelado que Cuba es una derivación de la tensión entre intereses más oscuramente sofisticados.

El ejemplo más reciente de sus replanteamientos expresivos lo pude apreciar cuando presencié el performance In God’s Name (En Nombre de Dios), personificación simbolista que incluyó varias sedes y recorridos callejeros en Miami durante la celebración del último Art Basel, en el que con la noción excéntrica con que suele asumir sus caracterizaciones imaginarias, el performer se afeitó, se rapó y se uniformó como un militar ficticio con indumentaria castrense multinacional, completando el disfraz con atributos corporativos y religiosos, mientras empuñaba como arma un rústico matainsectos con el cual rociaba, a diestra y siniestra, una mixtura exorcizante de licor con pólvora e incienso.

El anfibológico “mercenario” se desplazó por avenidas, malls, cementerios, monumentos, plazas públicas y galerías, en una secuencia transformista donde se mezclaban histriónicamente representaciones tan disímiles como la arrogancia, la ironía y la piedad. El desempeño del performer y su mensaje oral en interacción con transeúntes, espectadores e incluso agentes del orden a punto de frustrarlo en el empeño, se erigía en metáfora del ejercicio desmedido de los mandos y en denuncia a la pretensión absolutista de crear una seudoconciencia de la subordinación. Su aspiración mínima, según nos confesó, era funcionar como detonante subliminal para causar, en oposición a todos esos demonios sociales, alguna sublevación psíquica en el observador. Esa actuación me sirvió para confirmar la reinserción del artista exiliado en las nuevas coordenadas geográficas de la comunicación conceptual, un reciclamiento oportuno cuando el autor se preocupa realmente por la vigencia de su iniciativa artística.

Bajo el influjo de maestros del performance como Brener, Kulik y la Abramovic, estas cruzadas antifundamentalistas de Juan-Si ya se han hecho habituales a través del país, asimilándose de forma eficaz a la idiosincrasia norteamericana. Sin dejar de ser contestatarias en un nuevo estilo y aún en pos de mayor cocción dramática y espíritu trasgresor con que reforzar la efectividad, las mismas se aprecian logradas en propósito, en articulación visual y en aliento poético. Gozan de difusión y consistencia pues las concibe cíclicamente para distintos espacios de la nación en varias fechas y eventos del año, preparándolas esmeradamente en inglés o para que fluyan bilingües, al tiempo que conservan la frescura que le dota su percepción hispana. Los argumentos varían de acuerdo a la crónica de actualidad o a la incorrección política más candente, en tanto sus reflexiones contienen la ventaja del distanciamiento no nativo en adición a la de haber vivido en dos sistemas diametralmente diferentes. Un crossover cultural, político y existencial que en su contrapunto lo registra, más que como aventurero de la estética, en un expedicionario introspectivo que ha interiorizado como enaltecer la épica de la expresión originaria más allá de las entrañables arenas de las que tuvo que partir un día.

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Juan-Sí González

He describes himself as a communicator who doesn’t subscribe to any one discipline or style; his choice of media depends on the idea. He works with installations, photography, video, mixed media constructed objects, drawings and performance. In Cuba, he used ephemeral forms such as body art, street performances, and underground videos. In the United States, he began building objects, large-scale mixed media video installations, and photography pieces. He studied and the Higher Institute of the Arts in Havana and was selected to participate in the first Havana Biennales. In 1987, he co-founded the group Magnet Project and began doing interactive political performances in the streets of Havana. In 1989, he co-founded another group "Ritual Art-De" (standing for art and rights) that began working underground with video to talk about social issues in Cuba. The group’s short film, “Ritual for an Identity,” was named the best film at the 1989 National Festival of Young Cuban Filmmakers. It was later shown in the Latin Film Festival in New York, the Centre Georges Pompidou in Paris, the Ollantay Foundation Center in New York, the Public Interest Law Center at New York University, Inter-American Gallery in Miami, Exit Art and El Museo del Barrio in New York City. Juan-Sí left Cuba for Costa Rica in 1991 as a political refugee. In Costa Rica he curated the country’s first show of emerging Cuban artists for the 80’s Generation living in exile and its first festival of underground Cuban videos, most of which had never been seen outside of Cuba. In 1993, he moved to Miami and then to New York where his work has continued to have a social and political focus. He has lived in Yellow Springs, Ohio since 2002, during which time he has been awarded two Ohio Arts Council Individual Artist Fellowships, the Award of Merit in the Rosewood Arts Centre, the Spaces World Artists Program Residency in Cleveland, the Individual Artist Residence Project, Wittenberg University, Springfield and the Visiting Artists Program Residency, Kenyon College, Gambier, Ohio.

Juan-Sí’s work has been exhibited at the Museo Nacional de Bellas Artes and El Centro de Desarrollo de las Artes Visuales in Cuba; the Goethe Institute, the National Contemporary Gallery in Costa Rica; the Frost Art Museum, the Fort Lauderdale Museum of Art, the Naples Museum of Art, The Miami Art Museum, the Inter-American Gallery, and the Hardcore Art Contemporary Space in Miami; the Museum of Latin American Art in Long Beach, California; El Museo del Barrio, Exit Art and Ollantay Foundation in New York City; The Museum of Art, Indiana; the Art Slocumb Gallery, Tennessee; Sarah Moody Gallery, Alabama; Louisiana Art Gallery, Louisiana; Turman Art Gallery, Indiana; International House Gallery, Philadelphia; the Arlington Arts Center, Pennsylvania; the Cambridge Arts Center, Massachusetts; Blaffer Gallery, Houston; the Regis Center for Art, Minneapolis, Minnesota; Museo Carrillo Gil, Mexico; Museo de Arte del Banco de la República, Bogotá, Colombia; SOF Art House Gallery, Toronto, Canada; the House of Culture in Prague; Kunsthalle Museum in Rostock, Germany; Rabindra Gallery and Lalit Kala Art Gallery, New Delhi, India; National Art Gallery, Colombo, Sri Lanka; Manzar Akbar Gallery, Karachi, Pakistan; Gallery of the Madurodam Foundation, the Hague; Cultural Center of Bechem, Belgium; House of Culture of Pitea, Sweden; the Mestna Galerija, Ljubljana, Slovenia; the Galerie Vincent Kunstraume and the Institute of Hispanic Culture, Vienna, Austria. He has also participated various international art fairs including, Art Chicago; Art Fair in Belgium; Arco in Madrid; Photo Miami; Photo Buenos Aires in Argentina; Pinta London Art Fair; Art Miami, Scope and Art Basel in Miami.