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jueves, 24 de marzo de 2011

Poemas de Dolores Labarcena

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Tres poemas (inéditos) de Dolores Labarcena
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Para que lo reconozcan en tiempos venideros, medio torso de barro empotrado al centro del zócalo. No hay nombres. Hasta ahora el celador. Son entendibles los argumentos con que se bate un príncipe malayo, o tal vez un guerrero inca. En los cuatro muretes que soportan la lápida, enjambres de estalactitas y formas por el estilo. Tampoco hay señas del autor. Quién sabe si la mitad de su vida la pasó perfeccionando una imagen. He aquí “tu espejo de agua”. Si miras arriba, un fresco cuyo tema alude a las grandes conquistas. Todo convoyado como en el estómago de un niño pequeño. -
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Las agarré una por una, a las cien, y las giré por el gaznate. Nudo de marinero. Las aves de aquí, al igual que las viudas, llevan el aire tísico de las pompas fúnebres. Chillaban que daba pena. Pero que no cunda el pánico. Como es natural, dijo alzando el lado superior del labio, cada cosa tiene su trasfondo y cada pueblo su cabeza de turco. -
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Ni leche agria ni pan negro. En la mesilla el libro de Pushkin y cartas a vuelta de correo. Así el invierno, entre el tazón vacío y la picota de la conciencia eslava. Oh rus, caballo impenitente, me hartaré de comer corteza de árbol. Un gancho, un gancho, pensó con horror, una soga para atrincar el pescuezo. Lejos la casa del viejo Pimen y el camino a Tarusa. Allí hubiera querido reposar, a la sombra de un matorral de saúcos. -
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Otros poemas de DLabarcena en Efory Atocha, Aquí.
Imagen tomada de la Web.
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martes, 17 de noviembre de 2009

Nuevos Poemas de Dolores Labarcena

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Poemas (del libro inédito: Patas de Buho) de Dolores Labarcena
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Random: nombre inglés, poco común entre los naturales de Nintx, tuvo un caballo al que llamó Peter. ¡OH, Peter! Con él cabalgó hasta las montañas de Pal. Allí estudió a los clásicos y escribió algún que otro haiku. Cruzando el charco “se congregan las nubes, huelen las axilas sudorosas y tocan guitarras distraídamente”. Random: nombre inglés, poco común entre los naturales de Nintx, había leído demasiada prosa para dejar su novela a medias. No pregunten por el caballo. Tampoco en su terruño hay heno, aunque se ven las reses que pastan sobre un no sé qué.
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Debió ser, por lo que cuentan, con esos vapores que salían de la guantera y otros orificios a mano. De hecho, en una carretera sin asfaltar. ¿Acaso la bufanda (clamorosamente) entizada sobre el escote, o el hueso atorado en la garganta, son menos creíbles que la cabeza en el horno? Se sabe incluso que hasta las anémonas tienen su pasado y algunos libros (como los de H.) origen dudoso. A causa de los vapores bebió ser, por lo que cuentan. Ciertas historias terminan así: con la avidez de una cerilla.
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Fuera de la balística, y del tiempo que media entre el gatillo y un blanco real, “toda acción requiere de un esfuerzo lento y dedicado”. Los tártaros (como esos pueblos de una soñolencia perentoria, carne de cañón) cavaron en cualquier parte sus tumbas. No esas cámaras rituales donde reposa al fin la osamenta, sino cuencos para acarrear el derrumbe, elástico, mucho más remoto.
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Luego de largas caminatas, quizás por el Bronx, y antes de tumbarse en su cuarto de estudio, entre lomas y lomas de trastos dispuestos al azar, y periódicos de la época - dijo al hablar de sus cajas: “Esto es el mundo”. ¿Y quien lo duda? El hábito no hace al monje... ¿Recuerdas al hombre que se colgaba, hasta que lo hizo imaginariamente de un poste, y el hecho de contarlo le daba cierta placidez en mantenerse vivo? Tal es el sentido de las cajas. Es cuestión de tiempo conservarlas en pie.
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¿Has leído a Hobbes? Lo más importante es la imaginación. De eso se trata. Había cruzado el charco de Nunkentachj. Casas cuadradas. Ventas de lencerías y cosas varias. Farolas para llevar la blancura a su punto más alto. Así la ciudad. Nada habló de sus habitantes ni de sus aledaños. Sin embargo apuntó (a la manera de un occidental) en su cuaderno: “Tren de lavado. Música para el oído de afuera”.
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Dolores Labarcena (1972). Su libro Las puertas dialogadas (Editorial Abril, 2004) obtuvo en 2002 el Premio Calendario. Mantiene inédito el poemario Patas de búho, al que pertenecen estos poemas. Actualmente reside en Barcelona.
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lunes, 19 de octubre de 2009

Dolores Labarcena: Poemas

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Dos poemas (inéditos) de Dolores Labarcena
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Esto es el mundo –dijo al hablar de sus cajas: llenas de plumas, huesillos no comestibles de animales nativos. ¿Y quién lo duda? El hábito no hace al monje… ¿Recuerdas al hombre que se colgaba, hasta que lo hizo imaginariamente de un poste, y el hecho de contarlo le daba cierta placidez en mantenerse vivo? Tal es el sentido de las cajas. Es cuestión de tiempo conservarlas en pie.
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Entre los setos, perchas de bambú, lo mismo hombres. Tierra -apúntalo- desde cualquier ángulo. Escasos conductos de agua imitando el océano, según la percepción de alivio. El basamento del lugar.
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-Otros poemas de DLabarcena, Aquí.
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Dolores Labarcena (1972). Su libro Las puertas dialogadas (Editorial Abril, 2004) obtuvo en 2002 el Premio Calendario. Mantiene inédito el poemario Patas de búho, al que pertenecen estos poemas. Actualmente reside en Barcelona.
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miércoles, 30 de septiembre de 2009

Dolores Labarcena: Poemas

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Tres poemas (inéditos) de Dolores Labarcena

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"Con el puño en el asa de un orinal blanco" dijo CIELO

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y se tambaleó
lo mismo que un reptil
salpicado por sílabas de este mundo.

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Se ve venir. Todo el tiempo en su balón de aire. Da igual si a paso de hombre o a pequeños brincos. Al final caerá. Ni Etruria, ni las cabezas prensadas de los shuar pudieron con ello. Es la decrepitud lo que les confiere existencia. Pero eso es harina de otro costal. Y mientras tanto, la paciencia hace aguas.

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(Variación)

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A Tracy, la oca, le complace tanto como a tu perro capturar las migas. Corre de un lado a otro sin parar, sabiendo audazmente de qué va la cosa. Una vez concluida la faena, chapotea en su lodo. Plenísima. Casi feliz. Luego se duerme.

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Dolores Labarcena (1972). Su libro Las puertas dialogadas (Editorial Abril, 2004) obtuvo en 2002 el Premio Calendario. Mantiene inédito el poemario Patas de búho, al que pertenecen estos poemas. Actualmente reside en Barcelona.
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