lunes, 16 de marzo de 2009

Rogelio Saunders: Crónica del decimotercero

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"Crónica del decimotercero"

---------(fragmento inédito)

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--Por Rogelio Saunders
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Haré, pues, de Innominado. Papel que, si bien se mira, me estaba reservado desde el principio. No lo que no puede nombrarse (conclusión más bien banal, en vista de todo lo abismalmente no sucedido), sino lo que sencillamente no tiene nombre, subrepticio, hipotente y carencial.

Sí: debería haber noche, y día, y espacio. ¿Debería? Mi ojo querría decir: no nos engañemos. Más allá hay algo que se levanta en forma de barro presunto. ¿Tantos hombres, aún? A cada tanto la página, quizá. La lenta angustia como una vasta nube baja, cubriendo animales, naturaleza, hombres y cosas. El 27 de junio de 1679, la nao en absoluto espléndida es abandonada definitivamente, sin pensar en enterrarla con todos los honores. Espero que usted entienda lo que quiero decir debajo del espesor de la retórica. Aunque me temo que soy incapaz de comprender lo que veo y, más aún, a mí mismo viéndolo. Me siento como un cíclope que, al mismo tiempo, se moviera como un enano en un mundo de inimaginables dimensiones. En la tarde, recuerdo, el porche claro se iluminaba con el contrario exacto del alba: ese malva incomparable en el que todas las cosas se revelaban como sombras, incluida la gran cabeza de Amorouse, reclinada o lejana, muerta y viva. Y todo esto, lo sé, advino precisamente por la necesidad y el júbilo excesivo de la Explicación. No aspiro a que me crean, porque yo mismo dudo de si creerme. Ni siquiera sé qué es lo que debería ser creído. Por eso, como le digo, escribo con un ojo doble. Debería poder pensar, al menos. O detenerme. Y luego, al fin, quizá, la noche.

Qué gran representación, quería decir. Pero ¿qué era lo que le prensaba la boca, alargándola sin sonido hasta límites inconcebibles? Soy yo, mi querido Pedro, que todavía estoy retenido en lo familiar de la historia, el verdadero eternel retour. Sí: el círculo. El vasto movimiento creador de espacio de las cabezas me retiene. Y a ti conmigo. Nunca te dejaré escapar. Pigmalión, negro como la inexistente noche (y como el aún más inexistente color negro de la noche), volvió el espejo incorporándolo e incorporándose a él y a la noche. Nadó en esa vasta nadidad, en ese natalidad sin fin, pensando en el no adueñarse señalado por el trozo de tela incorpóreo (siempre adscribible a lo ancestral) que tan bien conocía, como el ciego conoce, inexplicablemente, el color. Un placer intenso obligó a la gorda culebra a enroscarse contra la acacia gibosa, arrastrando, espeso, un frotamiento de linfa y hoja. Pigmalión, al italiano: La noche no es lo contrario del día. Sin respuesta, en el cuaderno de navegación, por todos los días y noches reales (es decir: ficticios) que sin final nos darían una idea aproximada del final. Una catástrofe venida a menos, adecuada a nuestro olvido. Pero ahí estaba lo más doloroso. Oh.

—Soy uno solo —exclamó.

—Te equivocas: eres muchos. Y cuanto más solo te creas, más te subdividirás.

—¡Que venga el enano!

Arrastrándose, el minoano observó una escena extraña. O lenta. De un lado la lluvia, y del otro el fuego. Cuando llegasen a ese centro soñado, descubrirían que la banalidad consistía precisamente en la intensidad de la búsqueda, pues lo que había desaparecido era la plenitud dudosa de lo convencional (el mucílago-emblema, en una palabra). Por más que hablaban, no lograban gastar ese asombro hecho de pilas interminables de viejos periódicos, de letras y sombreros sin fin. La comunicación se había hecho tan apremiante como imposible. Lo que faltaba era que algo cesara de existir, y eso era la debilidad de lo imposible. La tenue línea divisoria que debía ser perentoriamente excluida del dibujo. No había camino, y había camino. O vía (o camino). No preguntes, alargando las sílabas: dónde estoy. Ambos sabemos dónde estamos. Y luego el gemido será sólo un sonido oblicuo a los demás y libre (liberado) de la determinación. Ya sé: la palabra te parece insuficiente. Pero esa insuficiencia es asombrosa. Esa incapacidad no tiene fin. Quel abîme. Si no es el vacío, la abrumadora presencia de los colores lo barrerá todo. ¿Deberíamos suprimir de una vez por todas el juego? Mis días y mis noches son una sola duda. Una duda y alegría y dolor salvajes, en la falla, color o vacío.

La intensidad del pensar que da lugar a la muerte del pensar. Muerte sin fin, sostenida por el temblor de lo imaginario, temblor real como pulso u onda, en la falla abierta por el Equívoco, desde el principio sin camino, sin vía. El estupor infinito que es el pensar. ¿Por qué te asombras de estar muerto? ¿Por qué te asombras de oír este «Soy yo, Pedro» que resuena en medio del vacío? Pigmalión trazó un vasto círculo y en seguida lo borró. Lo lúdico nos abre el espacio cuando ya no hay espacio. Nos abre el espacio y nos encierra en él, como en un vasto círculo risueño. ¿Qué círculo? Lianas, lianas, lianas. Un pico inconcluso de murciélago. Pico de serrucho, labio amoratado y nuevo del sexo usado y rehusado. Novedad del rehúso, que pasma con golpe pleno. Cuchillo milimétrico que taja las sombras, que subdivide los parapetos. Las grandes paredes de agua, las grandes frases putrefactas abandonadas como grandes artefactos o esqueletos de grandes carnívoros en el alto lecho seco, blanco, helado, interminable. La interminable soledad de la cabeza. La cabeza diminuta de la soledad, la vacua resonancia de la soledad dentro del infinitésimo e ilimitado horror diminuto de la cabeza, invisible como una punta de alfiler, tenue, dudosa, dolorosa, débil, devigorizante. La mano temblando en la ausencia de la mano. ¿Cómo hubiera podido representarse eso? No eso, sino aquello.

Un punto. Lejano cercano. Lente sin catalejo. Según vio escrito en los ojos del que nada decía, lo importante era equivocarse lo suficiente. Así en la selva como en la no selva, pálido disfraz. El movimiento nos pierde precisamente porque nos negamos a decir. Habito en mi cabeza como en un espacio cada vez más vasto, abigarrado y confuso. Y, a la vez, súbitamente vacío, habitado por la transparencia del viento. Era el viento huidizo que se filtra entre las tablas, entre las grietas o junturas de las piedras, entre el cuello raído y el cuello alquitranado, entre el cuello de la prostituta y el cuchillo negro del malón, con su torcido ojo de pájaro casi sagrado, entre la tangente que baja como un cuchillo y la esperma dormida en la mano agarrada al pretil, desligada del oído que hace ya mucho tiempo que dejó de oír el grito del dios. No contará, seguramente, el valeroso soldadito, que fui yo quien le seccionó el bálano con un mordisco certero. Sin culpa y sin culto. /Sonido de ramita que cae. Voces lejanas-cercanas. Sombras trasegando en la sombra. El goteo interminable de lo que no termina. Y yo, pálido, esperando una resonancia dispersa o aguda. «Sólo dios, ingeniero, sabe lo que pensaban encontrar ahí abajo (o ahí arriba). En parte, es confuso. En parte es transparente como el agua. Sí: precisamente, como el agua. Allí donde no hay ya ni siquiera sueño. No le diré dónde o cómo. Qué representación. He mentido siempre... O: “He mentido siempre”, etc.» Giramos a babor, sin movernos un milímetro del sitio. No avanzaríamos nada ese día (esa noche). Ni al siguiente día (noche). Todo eso es más que sospechoso, susurró el alto con la frente surcada por gruesos pliegues y el pelo enhiesto como rayos de bicicleta. Estoy completamente loco, lo sé. Es un saber matemático, más allá de toda duda. Estoy loco, sin ninguna duda. A partir de ese punto, mi tranquilidad es inconmovible. Mis venas poseen una normalidad aplastante. Mis ojos han adquirido una esfericidad profunda (y, desde luego, ven doble). Estoy experimentando. Con qué o cómo no es lo importante. Vivo allí donde una frase nunca puede ser completada. Donde toda solución es, de antemano, imposible. Filum o falla que me interesaba, pero de pronto perdí todo interés en lo que decía. ¿A dónde nos llevaba eso? Corregir una vez más lo escrito, en la imposibilidad de abandonarlo. También el teatro era, como todas, una gran mentira. Al final la cabeza, calabacín dudoso, corría por el borde de aluminio hacia el ojo con el maquillaje corrido. Mira mis ojos, repitió. Algo insoportable de ver. Pero el horror era más sencillo de lo que imaginábamos, en la medida en que nada podía ya gravitar, ni se prestaba en absoluto al juego de la retórica. En cierto modo, el equívoco comenzaba con la misma denominación del mal. Era demasiado normal para ser el mal. Es decir: el mal no era la negación pura (y entonces deducible, operable, razonable). Era algo más crudo y al mismo tiempo menos susceptible de ser tomado en serio. De ahí la parálisis y la pasividad de los niños estupefactos. Quizá en alguna parte alguien había escrito: «Yo llegaré al final y encontraré la explicación de todo».

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Otras colaboraciones de Rogelio Saunders en Efory Atocha, Aquí, Aquí...

Coordina los blogs: La cinta sin fin, El Jardín de símbolos, Quantum.
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jueves, 12 de marzo de 2009

Isabel Gallego: poemas

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Tres poemas de Isabel Gallego

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S U I C I D I O

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Ven. Entra conmigo en esta roca.

Siente el golpe atroz con el que mueren

las constelaciones y los signos del zodiaco,

hostiles, enemigos, encerrados

en el corral donde el cangrejo

le saca un ojo a la doncella.

Ven conmigo, dulce carnero,

sigue la arteria que nos lleva

al centro de la piedra.

Sin aire y sin tiempo

llegaremos a ser lo que hemos sido

desde el origen de la piedra

entre el golpe mortal y la caída

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R E F L E X I Ó N R E F L E J A D A E N L A V E N TANA

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Algunas veces el mundo se resume

en el acontecer de una ventana

alguien habla

construye con palabras

los muros del futuro

futuro que de puro pronunciarse se evapora

o

ladrillos que de sólo repetirse se convierten en arena

comienza a empañarse la ventana

se impacienta una esquina

dos se unen

entre el paso de los coches por la calle

se encaminan a la idea

el cristal se ha hecho piedra

queda alguien esculpido

en la azul desolación de la ventana

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REALIDADES FUGACES

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--------------A Gabriel Alberca

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lA vibración ha de tocar exactitud

impulsa la ola que de tanto ir y venir

se va cansada

o se deshace en la arena

aunque a veces llegan momentos o tardes o noches o segundos de

segmentos contra segmentos

o de golpes de mar que no se rinden, que salpican, que recorren, que dan

vida, que confunden

los números buscan números

igual que la luna debe mirarse y compararse sólo con la luna

—¿y qué, niña?—

—qué, qué, que si no nos confundimos y y y—

luna y número se ponen tristes no se encuentran

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si el unicornio busca penetración solar para morirse, la luna no va a

preferir la contemplación de un suicidio

aprende

el siete le va bien al siete y no al setenta veces siete

¿comprendes las combinaciones posibles o imposibles?

—avívate/sé viva—

edad quiere edad y simetría

siempre hay un centauro que busca cubrir y un pez que se desliza

encima de ambos un cuchillo

sobre el cuchillo el esqueleto

sobre el esqueleto arañas

que el unicornio aplasta con su cuerno

busca flechas

afílalas

mata al mundo

huérfano

mata a la idea

loca

mata al ala

rota

después desaparece

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Isabel Gallego (Avilés, 15 de septiembre de 1960) Escritora asturiana. Cursa estudios de filología clásica en la Universidad de Oviedo. En 1987 se traslada a Estados Unidos, donde obtiene un doctorado en letras en la Universidad de Columbia con una tesis sobre Alfredo Bryce Echenique. Ha impartido clases de Lengua Española y Literatura en la Universidad de Arkansas, en la Universidad de Columbia y en el Hamilton College. Actualmente, comparte sus tareas docentes de enseñanza media con su trabajo de escritora. Ha publicado en revistas europeas y norteamenricanas ensayos sobre José Ortega y Gasset, Abel Posse, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique, Teresa de la Parra, María de Maeztu y Rosario Ferré, entre otros. Ha coordinado y editado, en colaboración con María José Jiménez Tomé, los libros Escritoras españolas e hispanoamericanas en el exilio (2005) y Españolas del siglo XX promotoras de la cultura (2003). Es miembro activo del Instituto de Estudios Almerienses. Es autora del libro de poesía Precisiones del lance de la virgen A finales del 2009 aparecerá su poemario Los átomos. (Alhulia, 2007).

Foto Nacho

martes, 10 de marzo de 2009

Segunda Entrevista a Maria Elena Cruz Varela

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"Estamos más cerca de algo nacional, a lo que no sé cómo llamar"
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Entrevista a Maria Elena Cruz Varela
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--Por L. Santiago Méndez Alpízar
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Bueno, parece que los consejeros, adivinos políticos y cubanólogos están “más perdidos que un loro en bote”. El régimen ha defenestrado a más de una decena de altos cargos, incluidos dos de los pilares en los que se ha apoyado internacionalmente; sus “rostros visibles”, y ni por asomo, hasta el día de hoy se sabe ciertamente la causa. Los expertos ni siquiera “la vieron venir”. ¿Qué opinión le merece las nuevas maniobras en la cúpula del poder en La Habana?
¿Cuáles, según su punto de vista, serán las consecuencias de los nuevos cambios?
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Esto es como analizar la partida de ajedrez que juegan dos locos detrás de un cristal blindado. Hay que ser, de cierto modo, partícipe de esa locura. Remitirse a Lampedusa puede ilustrarnos algo mejor porque, en la media centuria transcurrida, lo único verdaderamente sistemático y predecible es el “gatopardismo”, estudiado con lupa a pocas o muchas millas de distancia por esos consejeros, adivinos políticos, cubanólogos y demás especies surgidas al fragor de cincuenta dramáticos, pero también patéticos años. Siempre me sorprendieron las apuestas en ciertos sectores del exilio cubano sobre las pretendidas aptitudes “aperturistas” o “reformistas”, primero de Roberto Robaina, pasando por el mismísimo Carlos Aldana para seguir con Lage y el recién estrenado ex ministro de Relaciones Exteriores, Pérez Roque. Nunca los pude ver como prospectos de Gorvachev preparándose clandestinamente en las oficinas del Comité Central, pero tampoco me sorprende que un viejo carcamal como R.C., ante tantas expectativas por parte del enemigo, haya decidido quitárselos de en medio, tanto a Carlos Lage como a Pérez Roque, tecnócratas en última instancia, cambiándolos por militares históricamente endeudados con esa especie de dúo Pimpinela en el que han devenido los hermanitos C.
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Estos cambios son con-secuencias en sí mismos, si analizas bien la palabra, es una secuencia continuada de lo que es igual.
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¿Estamos más próximos o más lejos de una posible reconciliación nacional?
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Personalmente creo que, como esta ficción que llamamos tiempo no perdona, estamos más cerca de algo nacional a lo que no sé cómo llamarle. Yo no tengo que re-conciliar- me con nada ni con nadie, nunca estuve en ningún concilio, soy libre desde mi propia libertad y he trabajado muy duro conmigo misma, ¿sabes?, todos, como loros, hemos repetido hasta el cansancio que “Sólo la verdad nos hará libres”, pero nadie nos dijo qué era esa verdad, dónde se hallaba y cómo encontrarla, por tanto, tampoco sabemos mucho acerca de la libertad, es un aprendizaje que comienza con la responsabilidad, y, por desgracia, a los cubanos no nos enseñaron ni una cosa, ni la otra, ni la otra tampoco.
Incluso, he notado, no sin aterrorizarme, que hasta el sentido del humor lo hemos extraviado en el camino. Cada vez hablamos con más solemnidad de nosotros mismos, nos tomamos a la tremenda nuestras propias opiniones, que no pasan de ser eso: nuestras opiniones y no le hacemos gastos al presupuesto que los dictadores cubanos debían invertir en combatirnos; nosotros solitos nos encargamos de ello y con muy buena disposición. Debíamos empezar a practicar el valor del silencio por lo menos en el cuarenta por ciento de las ocasiones.
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Se agradece la participación de sectores ultra (y nadie se disculpa) que se manifiestan a favor de la democracia en Cuba. Pero se cuestiona y enjuicia la participación de escritores afines a la revolución en eventos con exiliados. ¿Siempre fue así o es una nueva ola de un sector del exilio?
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Sí, me han comentado que en una reciente manifestación , en la Puerta del Sol participaron numerosos miembros de grupos, sectores, asociaciones o partidos, como quiera que se llamen, de tendencias ultra más plus. Yo no estuve, pero no creo que me mintieran al respecto. Mira, ¿qué quieres que te diga? Los extremos se tocan, no es una novedad y lo más común es que quienes no observen atentamente sus motivaciones reales, terminen perdiendo el rumbo y pareciéndose a aquello contra lo que pretenden luchar, podrían, en virtud de sus creencias y del presupuesto de que éstas son “verdaderas” y “legítimas”, desde poner un petardo, hasta condenar a muerte o establecer extrañas alianzas. Eso, digan lo que digan, no es libertad, es desorientación.
Desde mi experiencia, luchar por la libertad es sólo un primer, mínimo paso para algún día ser total y verdaderamente libre, y libre, es lúcido, transparente, sin miedo a nada ni a nadie y mucho menos, a equivocarte y reconocerlo.
En cuanto a lo de participar en eventos junto a escritores afines a la “revolución”, merece otro comentario aparte. En primer lugar te diré que nunca he temido confrontar mis opiniones con nadie, sea quien sea y ocupe el bando que haya elegido. El que se inviten a distintos sectores a debatir es algo relativamente nuevo, al menos en España, casi siempre los discursos a favor o en contra se han dado como aburridos monólogos paralelos. Para mí es un ejercicio desde mi propia libertad no dejar vacío el lugar que me han asignado, en boxeo creo que se llama K.O. por no presentación. Si alguien del “otro lado” no quiere participar donde yo esté, puede no hacerlo, en cualquier caso, los de “allá” tienen más que perder que yo, que no tengo nada que perder, excepto, la posibilidad de romper mi propio monólogo paralelo y hacer un ensayo de, por ejemplo, democracia parlamentaria. Es de ilusos creer que si el régimen cae o desaparece por desgaste, que es lo más probable, todos los que han tenido que ver con él y no huyeron a tiempo, desaparecerán también. ¿Qué Cuba es la que queremos? Esa, para mí, es la pregunta crucial.
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Su nombre suena donde el enojo de algunos. Aunque siempre se hacen salvedades para con usted. A día de hoy y luego de lo vivido; ¿Le preocupa ser atacada? ¿Qué piensa de los ataques? ¿Y de los halagos?
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Hace años te hubiera dicho que sí, que temía ser atacada que es lo mismo que no ser aceptada. Hoy no. En cuanto a los ataques, los agradezco desde el corazón. No me afectan porque me permiten aprender más acerca de quienes atacan y los halagos también los agradezco, aunque, en honor a la verdad, son las dos caras de una misma moneda susceptible a cambiar en cualquier momento. Creo que es más sano colocarse lejos del alcance de ambos. Ninguno podrá cambiar lo que realmente eres y eso es verdad. Un ataque no me hará peor ni un halago me hará mejor tampoco. Sencillamente, agradezco.
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Así como al propio convaleciente en jefe -me consta que no le gusta nombrarlo- se le encendieron las alarmas en cuanto escuchó a su vecino, Barak Obama, hablar de posibles mejoras en las relaciones, facilidades de envío de divisas y visitas a la isla por parte de los familiares que quieran, comienzo a sospechar que la marca Fidel Castro ha sido, y es, una manera de resolver la vida. Me refiero a la conveniencia de no llegar a soluciones, tanto por parte del castrismo, que de un sector influyente del exilio cubano.
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¡Ja, ja, ja! Perdóname la risa, pues la pregunta, o mejor, tu banderilla, se las trae. Siempre supe que el coma-andante -recuerdo haberlo bautizado así en mis primeros años en La Razón, aunque no se me ocurrió inscribirlo en Derechos de Autor- haría cualquier cosa porque los EE.UU. no cambiaran un solo inciso de sus leyes respecto a la isla. La práctica ha demostrado que cada vez que algún presidente norteamericano hace un movimiento de aproximación, el loco en el tejado de la isla empieza a tirar latas, cáscaras de mandarina, cabos de tabaco, en fin, lo que tenga a mano para espantar la amenaza de normalización. El castrismo es un negocio del que muchos han sacado ventajas y sí, lamentablemente, la marca F.C. es altamente rentable, tanto para los tirios como para los troyanos. Mientras más cerca hayas estado del poder, si abandonas el barco y llegas a USA, tienes el pan garantizado y, ¡si escribes un libro que lleve su nombre en la solapa o que anuncie revelaciones de su vida privada, etc., tienes las ventas aseguradas también! Así es, Jodorowski lo llamaría La danza de la realidad, yo, que no he perdido el sentido del humor, le llamo “alimentado por el enemigo.” Cosas de la paradoja…
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¿Algo que agregar a los lectores?
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Agradecerles la paciencia y decirles que sí, voy al encuentro en Barcelona porque es mi libertad y no depende de nadie, porque tampoco he invertido energías en estar contra nadie, hay demasiadas cosas que tienen prioridad en mis pensamientos, como la democracia verdadera, la libertad sin restricciones, las expresiones libres llenas de amor y responsabilidad. No espero cambiar nada en ese encuentro, y sé que nada me cambiará. Para mí, reitero, no asistir no es un síntoma de patriotismo ni de rebeldía, ya bastante es que no visite el país en el que nací, como para que, en un mundo democrático, la silla que me asignen quede marcada por mi ausencia. Eso, me parece, es demasiada esclavitud.
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Muchas gracias y feliz estancia en Barcelona
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Gracias, otra vez.
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lunes, 9 de marzo de 2009

María Sanguesa: Relato

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Un Relato de María Sanguesa

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-ITANUIT, SUEÑO DE LOS DIOSES

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------------------------------------------I

El atardecer había envuelto en un apacible silencio las ruinas de la ciudad sagrada de Nippur, en los alrededores de Nuyuf.

La frenética actividad de las excavaciones había dejado paso a un relajante sosiego, mientras los arqueólogos catalogaban los materiales encontrados y ampliaban sus notas, cotejándolas entre sí.

-“Itanuit, hija de Amenenhet, Sueño de los Dioses...”

Leyó, en voz alta, un hombre enjuto de cabello trigueño, mientras miraba por encima del hombro un cuaderno que sostenía sobre sus rodillas una muchacha de rasgos árabes.

- No hace falta que continúes- dijo ella con cierto sobresalto- este texto contiene una serie de alabanzas, en forma de himno, que van dedicadas a una mujer llamada Itanuit, de procedencia egipcia...

El hombre dio un silbido, interrumpiendo las palabras de la joven.

- Sí, así es, puedes silbar lo que quieras, pero ya ves que se trata de una hija del faraón. Y, a demás, es un papiro que estaba sellado dentro de un recipiente de barro. Lamentablemente está muy deteriorado, pero algunos fragmentos son, todavía, perfectamente legibles.

- Es un hallazgo único, acabamos de encontrar la prueba de que existía un fuerte intercambio social, e indudablemente cultural, entre el Egipto de la XII dinastía y la Babilionia de Summuabum, el fundador de la Dinastía del Cielo.

El arqueólogo se sentó al lado de la muchacha y prendió fuego a un cigarrillo. Ambos permanecieron en silencio, mientras contemplaban la puesta de sol, que encendía el cielo en espectaculares tonos púrpura y cobrizos. El polvo, que permanecía suspendido en el aire, había adquirido unas tonalidades doradas que le daban al en torno un aspecto mágico, de enorme belleza.

- Me pregunto cómo llegaría aquí esta mujer, - dijo la joven quitándole el cigarrillo a él, para darle una calada –la distancia entre Egipto e Irak en muy grande, llegar a este lugar por tierra es un viaje largo y agotador en la actualidad, así que hace cuatro mil años debía de ser una larga aventura. Y, además, tenemos el enigma de que los faraones nunca alejaban a sus hijas de la corte...

- No, no dejaban salir a sus hijas legítimas, pero sí lo hacían con las nacidas de sus concubinas – dijo el hombre recuperando su cigarro.

- Por supuesto que el largo periplo que tuvo que realizar esta mujer se debió a la política matrimonial que llevaron a cabo ambas dinastías. La mujer fue la más fuerte de las garantías utilizadas para sellar pactos entre los diferentes estados. Así ha sido hasta hace bien poco, incluso en nuestro mundo occidental, – la joven dudó durante unos segundos – es decir, el tuyo.

- Intento imaginar- dijo él, mientras apagaba el pitillo y se recostaba en el suelo, apoyando su cabeza sobre un brazo – qué sentiría esta egipcia, educada en una cultura profundamente espiritual, al tener que vivir entre unas gentes cuya religión estaba basada en unos principios radicalmente materialistas.

- Tenemos en nuestras manos las huellas de la princesa,- musitó la muchacha mientras cerraba su cuaderno y lo apretaba contra su seno – casi podríamos decir que el eco de sus pasos vuelve a escucharse sobre las ruinas del templo.

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-------------------II

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Yo, Itanuit, veo como la hermosa ciudad de Nippur se diluye en la lejanía, allá quedan los últimos vínculos, los del recuerdo, que me unían a mi amada tierra de Egipto. Nunca regresaré allí.

Y allá queda, también, Berioso. Mi querido Berioso. Nippur será, ya para siempre, la ciudad del tránsito hacia mi nueva vida. La tierra, tan lejana la mía, donde he dejado enterrados mi corazón y mi pasado.

Siempre evocaré esta última mañana en la Biblioteca Sagrada.

El jardín del templo verdeaba entre las construcciones de adobe, el suave viento ceñía sobre mi cuerpo la tenue túnica de lino mientras caminaba hacia las estancias del Archivo Sagrado. Como había venido haciendo, cada mañana, desde el día en que llegué a Nippur. Allí tenía que instruirme en el culto a Marduk, antes de desposarme con Summuabum, rey de Babilonia. Trámite necesario para confirmar el pacto con mi padre, el faraón. De lejos, pude ver a Berioso, a través de los árboles, sentado en su sillón de escriba y con la mirada fija en mí.

Cuando entré en el recinto, noté que mi joven sacerdote bajaba la vista para continuar copiando los textos sagrados, inscritos en las tablillas de arcilla, sobre los papiros enviados por mi padre. No se levantó para venir a mi encuentro, como había sido nuestra costumbre.

El tintineo de los brazaletes y de las ajorcas que acompasaban mis pasos, me pareció más intenso que nunca. El aire parecía anegado de una especial sensualidad con el penetrante aroma del azahar y de los jazmines del jardín.

Berioso alzó sus ojos para encontrar los míos. Me parecieron tan oscuros y profundos como una noche sin luna.

- Hoy, por primera vez, no has salido a buscarme. – Le dije mientras observaba le cerco violáceo que rodeaba sus párpados – Pareces muy cansado. Debes de haber olvidado que es mi último día en Nippur.

- No, Itanuit, ¿cómo iba a olvidarlo? – Su voz brotó tan apagada que parecía a punto de extinguirse – Estoy algo angustiado ante la falta de tiempo para acabar con las últimas transcripciones, nuestro rey quiere que formen parte de la nueva biblioteca real, y deben de ser transportadas con los fardos de vuestra comitiva.

- ¿Y los escribas? – Pregunté extrañada.

- Han trabajado día y noche, hace escasos momentos que les di la orden de retirarse a descansar. Lo que queda por hacer es de mi exclusiva responsabilidad.

Tomé una tablilla, con gesto de cansancio, e intenté leerla en voz alta, pero la voz se me quebraba.

- Todavía tengo dificultades para comprender vuestro idioma, con estos enrevesados caracteres...- Tosí para disimular la intensa tristeza que comenzaba a embargarme - ¿Podrías leerme su contenido?

- Forma parte de las Antiguas Escrituras.- Me respondió mientras tomaba la tablilla de entre mis manos, sentí como se estremecía al tocar mi piel – Dice así: “Cuando el dios Anú hubo creado el cielo, cuando el cielo hubo creado la tierra, cuando la tierra hubo creado los ríos, y los ríos las hondonadas, y las hondonadas los cenagales, y el cenagal al gusano. Entonces apareció la vida sobre la faz de la tierra.”

- ¡Un gusano! – Exclamé con indignación - ¿Has dicho que un gusano fue el origen de la vida? No es posible que vengamos de un animal tan inmundo. Me rebelo ante vuestras creencias. Desde que nací me han inculcado que el Mundo se formó en la Conciencia Divina...¡que todos los seres vivos fuimos primero un Sueño de los Dioses! Hemos emanado de la Divinidad, y a ella retornaremos con la muerte.

- No, Itanuit, la muerte es simplemente el final de la conciencia humana. Después de ella nos reintegraremos al Caos Material. – Noté su pena al contestarme, se encogió de hombros y tomó mis manos con firmeza – Esto es lo que debéis creer a partir de ahora. No podéis contradecir a vuestro rey, mi señor, y con quien os vais a desposar cuando lleguéis a la ciudad de Babilonia.

- No se trata de que no crea lo que me dices, - repliqué con vehemencia – sino de que me resulta imposible el simple hecho de llegar a pensarlo. – Apreté sus manos, como intentando forzarle a que me creyese. – Después de haber abandonado mi país, forzada por mi propio padre, después de haber dejado atrás mis raíces, mi libertad. De haber sido entregada, como una mercancía más, a un hombre al que no conozco y a quien nunca llegaré a amar, siento que no valgo más que uno de esos papiros sobre los que escribes... Dime, querido Berioso, ¿qué es lo que me queda si no puedo creer que soy, al menos, un Sueño de los Dioses?

Solté mis manos y las llevé a mi pecho para apagar el sonido del ushek, mi ancho collar, que se agitaba como presa de un fuerte oleaje, siguiendo el ritmo de mi alterada respiración. Me embargaban la rabia y la angustia que generaban mi tremenda impotencia ante un destino tan terriblemente impuesto.

Entonces, Berioso, colocó de nuevo sus manos sobre las mías, deslizando sus dedos sobre el lapislázuli de mi collar. Me atrajo sobre su pecho y besó mi frente.

- Cuando salgáis de aquí – me dijo en un susurro- para mí será como si nuestros destinos se hundieran en la sombra. - Deslizó sus labios sobre mi semblante – No sé si sois un Sueño de los Dioses, pero siempre seréis el sueño de Berioso.

- Jamás olvidaré tus palabras. – Le dije mientras las lágrimas asomaban a mis ojos- Las esconderé dentro de mi y que Heh, dios de la Eternidad, sea su guardián.

Me comenzó a besar mientras nuestros cuerpos temblaban como dos juncos frente al viento.

Sentí que le había amado desde aquella mañana en que llegó a recogerme en las estancias del palacio de mi padre. Sentí que no había dejado de amarle ni uno sólo de los días que duró nuestro largo y duro viaje, cuando se afanaba en irme enseñando la que sería mi nueva lengua. Sentí que la vida se me acabaría en cuanto dejara de verle.

Los dos llorábamos, y las lágrimas caían sobre los pergaminos. Berioso apartó las transcripciones y tomando un cálamo, que impregnó en los oscuros pigmentos, comenzó a escribir sobre el papiro en el que nuestras lágrimas habían trazado un salobre sendero:

“Itanuit, Hija de Amenenhet, Sueño de los Dioses...”

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Sus palabras siempre me acompañaran. En mis oraciones pediré, constantemente, a Isis, diosa del Amor, por él. Cuando sostenga una de esas tablillas sobre las que él escribió esta imposible doctrina, en la que nunca creeré, será el calor de su mano escribiendo lo que sustentarán mis dedos. Buscaré las huellas de su piel sobre el barro en el que reflejó las antiguas creencias de su pueblo. Y yo las besaré con respeto, olvidando su contenido religioso, porque lo que mis labios sentirán, ya para siempre, serán los trazos de su pulso sobre la tierra húmeda que guardó sus latidos durante el tiempo que, tan fugazmente, nos dejó compartir nuestro destino.

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María Sanguesa: Nacida en Alhucemas, Marruecos, 1955. Publicidad y Arte y Decoración. Licenciada en Historia de España, por la UNED. Biblioteconomía y Documentación, por IMED. Cursos monográficos de Literatura (Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid y Fundación Universitaria Española). Colaboraciones con las revistas: Arte en Valencia; Dreams and Markets (digital); ALGA (Catalana); ROJA TURBACIÓN (Mejicana). Publicaciones de investigación histórico-artística (UNED): Santuario de Cortes; Gótico rural: S.Sebastián de Munera. Catálogo y recitales: "Homenaje al Dolmen de Dalí" (Auditorio Casa de la Moneda);"Rituales de la Papa"(Fundación Alianza Hispánica). Participación en las Antologías: Más Allá del Boom, Nueva narrativa hispanoamericana. Ed. Lord Byron. Antología de relato corto y microrrelato. Ed.Lord Byron. Nueva Poesía Hispanoamericana,vigésima edición; Nueva Poesía Hispanoamericana, vigésimo primera edición; Nueva poesía Hispanoamericana, vigésimo segunda edición; Treinta Poéticas. Narrativa de la autora: DEL MÁS ALLÁ: Cuentos de fantasmas. Ed. Lord Byron. Letras de canciones para el compositor Javier Calle. Tiene su blog, Aquí.

viernes, 6 de marzo de 2009

Nora Alarcón: poemas

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Dos poemas (inéditos) de Nora Alarcón

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ENTRE CRISTALES

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Sucumbimos a este ritual

con palabras que matan

y una gota de agua se transformo en aluvión

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Que arrasó en minutos el encanto construido

así las ofrendas se quedaron en polvo

a miles de leguas del océano

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Y en el ocaso se ahogaba un vientre

entre las piedras incontenible en sus lágrimas

secándose de olvido

sin voz que lubricara su destello

gritando en su eco perdido

por los abismos del silencio

en los arrecifes donde florecían

---------- los amapolas del olvido

que se amarilleaban con el viento

de tanto esperar en su fuego

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Entonces pasaban los jilgueros resignados

a su callado canto que un día estuvo despierto

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Y ahora retornas a tus palabras

que iniciaron llamaradas de colores

ya el silencio viene quebrado de ensueños

inevitable melodía hecha un adiós

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Entre cristales, polvareda y cenizas caminamos

hacia el valle de amores ausentes.

¡te amo , te amo, sálvame amor …! era ya

una oración que perdió su magia sin voz y sin palabras.

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QUE SERÁ DE ESOS SUEÑOS

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... Y de aquel silencio donde nunca amanece

Y no puede levantarse a las palabras

Ni a las ausencias infinitas de guitarras

Acariciando acordes de melodías negras

Con lágrimas distantes que los aires otoñales

Se llevaron al olvido en destellos de besos

------------------------------------encantados

... Música o soledad que danzas afilada de pasión

Entre canciones que se ahogan transformadas

-en sueños

E invadidas de violetas que nacen o mueren

------------------------------------en instantes eternos

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En tantos rostros desfigurados por la vida

Al borde de los tiempos de idas primaveras

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Existencias, reflejos de nuestras dimensiones.

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Nora Alarcón ( Ayacucho 1967). Estudió cine y periodismo. Trabaja eventualmente como asistente de dirección y participó en la coproducción Peruana Española "El Forastero" (2001), dirigida por Federico García H. Guionista de documentales; co-fundadora de la revista del Taller de poesía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1999).Actualmente radica en Madrid y participa en proyectos interculturales. En 2000 publica el poemario "Alas Del Viento" y en 2005, "Alas de la Soledad", en lenguas castellana, alemana y quechua. Tiene su blog, Aquí.

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Imagen tomada del blog de Nora.



miércoles, 4 de marzo de 2009

Juan Carlos Flores: poemas

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Tres poemas (inéditos) de Juan Carlos Flores

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The jockeys

Máximo Guiardinú, cuando picaba su caballo, sobre la hierba fresca del hipódromo, sentía la sensación dorada, dinámica y al mismo tiempo estática que otros llaman la felicidad, (Máximo Guiardinú, es Máximo Guiardinú, de la misma manera que Virgilio Piñera es Virgilio Piñera, José Lezama Lima es José Lezama Lima, Nicolás Guillén es Nicolás Guillén), Máximo Guiardinú, cuando picaba su caballo, sobre la hierba fresca del hipódromo, sentía la sensación dorada, dinámica y al mismo tiempo estática que otros llaman la felicidad, (Máximo Guiardinú, no es un heterónimo, pero pudiera serlo, JCF, no es un escritor, pero pudiera serlo, Máximo Guiardinú, no es un escritor, pero pudiera serlo, JCF no es un heterónimo, pero pudiera serlo), Máximo Guiardinú o alguien, o nadie, cuando picaba su caballo, sobre la hierba fresca del hipódromo, sentía la sensación dorada, dinámica y al mismo tiempo estática que otros llaman la felicidad.

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Maratones Terry Fox

Por la vereda tropical, las mascotas pasan y sonríen frente a las cámaras de la televisión, (Sócrates, nada sabía, aunque el conjunto de mascotas, cree saber lo que es el cáncer circular, el conjunto de mascotas, ignora lo que es el cáncer circular, porque son un conjunto de mascotas, no la célula del cáncer circular, la célula, celulizando), por la vereda tropical, las mascotas pasan y sonríen frente a las cámaras de la televisión, (Santa Teresa, oraba, aunque el conjunto de mascotas, cree saber lo que es el cáncer circular, el conjunto de mascotas, ignora lo que es el cáncer circular, porque son un conjunto de mascotas, no la célula del cáncer circular, la célula, celulizando), dos dimensiones tienen las mascotas, el cáncer circular, no es una broma, por la vereda tropical, las mascotas pasan y sonríen frente a las cámaras de la televisión.

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La conversación con el monje

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Los amigos de hoy, no son los amigos de ayer, lo mismo un perro San Bernardo sol, que un perro San Bernardo luna, que un perro San Bernardo mitad sol, mitad luna, necesidad de tener un perro San Bernardo, los amigos de hoy, son los amigos de ayer, lo mismo un perro San Bernardo sol, que un perro San Bernardo luna, que un perro San Bernardo mitad sol, mitad luna, necesidad de tener un perro San Bernardo, la epilepsia, es una enfermedad, frase gramatical simple, la epilepsia, es un don, aunque la medicina moderna afirme lo contrario, frase gramatical compleja, lo mismo un perro San Bernardo sol, que un perro San Bernardo luna, que un perro San Bernardo mitad sol, mitad luna, necesidad de tener un perro San Bernardo.

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Juan Carlos Flores: Poeta primero, de formación autodidacta.

Fundador de OMNI-ZONAFRANCA . Tiene publicados, "Los pájaros escritos" (Premio Uneac y de la Crítica, 1990), “Distintos modos de cavar un túnel”, "El Contragolpe", 2008. Nació el 29 de octubre de 1962 en la Ciudad de La Habana. Fuera de la Poesía no tiene oficio ni ley…Vive en Alamar, La Habana.


Foto y ficha tomada de la Revista Esquife. Otros poemas de JCF, Aquí, Aquí.