viernes, 25 de junio de 2010

El milagro de Fariñas: 4 meses en huelga de hambre y sed

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La Habana

El disidente cubano Guillermo Fariñas, que cumplió ayer cuatro meses en huelga de hambre y sed, insistió en que mantendrá su posición "hasta las últimas consecuencias" mientras sigue a la espera de que el Gobierno excarcele a más presos políticos.

"Coco" Fariñas, quien comenzó su huelga el 24 de febrero para pedir al Gobierno de Raúl Castro la liberación de 26 opositores presos enfermos, dijo hoy a Efe que se siente "muy cansado", aunque su estado médico es estable.

"Me mantendré aquí en esta posición hasta que Dios quiera", afirmó el periodista y psicólogo de 48 años, que comenzó su ayuno un día después de la muerte del disidente preso Orlando Zapata Tamayo en La Habana tras una huelga de hambre de 85 días.

Fariñas, que ha pasado la mayor parte de su huelga internado en un hospital de Santa Clara (centro, su ciudad de residencia), recibe la atención de médicos del sistema de salud cubano, junto con medicación, alimentación parenteral y otros cuidados debido a las continuas infecciones y complicaciones que ha padecido.

El disidente fue trasladado ayer a un hospital de la provincia central de Cienfuegos para realizarle una tomografía y buscar evidencias de lo que podría ser una nueva complicación por cálculos en la vesícula.

Según Fariñas, al regresar ese mismo día a Santa Clara algunos amigos y medios de prensa le recordaron que ya se cumplen cuatro meses de su ayuno, matizado ahora por la espera de más resultados en la mediación que inició en mayo la jerarquía católica cubana ante el Gobierno en favor de los presos políticos.

Como consecuencia de esa negociación el Gobierno excarceló este mes a Ariel Sigler, un disidente preso que se encontraba muy enfermo, y acercó a otros doce a penales ubicados en sus provincias de origen.

Fariñas comunicó a la Iglesia al inicio de la mediación que está dispuesto a abandonar su protesta si son excarcelados los presos más enfermos, 10 ó 12, y si el Gobierno se compromete a organizar "un calendario" para el resto.

Pero el opositor resaltó hoy en una conversación telefónica con Efe que no ha recibido más llamadas ni visitas de enviados de la Iglesia católica, como sucedió semanas atrás, por lo que no sabe cuál es la situación actual de las conversaciones.

"Si ellos (la Iglesia) dicen que hay que tener paciencia, pues tengamos paciencia", afirmó Fariñas, tras apuntar que el Gobierno cubano cada día "está más desprestigiado" ya que "se le están solicitando cuestiones que cualquier gobierno ya hubiese concedido".

"No quisiera especular en este tema", añadió, al ser preguntado sobre el escenario futuro que prevé como resultado del diálogo entre las autoridades cubanas y la jerarquía católica.

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martes, 22 de junio de 2010

Espinosa Chepe: "Talibanes en el exterior"

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Talibanes en el exterior
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Por Oscar Espinosa Chepe
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En Cuba se califica de talibanes a quienes desde posiciones gubernamentales encarnizadamente se esfuerzan por obstaculizar los cambios urgentemente requeridos por la sociedad. Son los que organizan hordas de energúmenos para perseguir las personas que pacíficamente se pronuncian por la liberación de los presos de conciencia y políticos pacíficos, así como cambios democráticos en la isla.

El horrible miedo de estos fundamentalistas, por lo regular personas mediocres, a las transformaciones hacia una sociedad abierta y competitiva, radica en que temen perder sus posiciones y los privilegios resultantes que durante decenios han mantenido gracias a la existencia de un sistema disfuncional que ha conducido al desastre actual.

Cuando el gobierno cubano ha aceptado sostener conversaciones con la Iglesia Católica nacional sobre la liberación de los presos de conciencia y políticos pacíficos, que podrían trascender a otros temas medulares y promover los cambios, procuran obstaculizar y hacer fracasar las negociaciones. No por casualidad últimamente florecen las “reflexiones” para tratar de crear un ambiente poco propicio para los contactos Iglesia -Estado.

A los talibanes del patio, además les preocupa tremendamente las reiteradas visitas de artistas cubanos a Estados Unidos y sus declaraciones a favor del entendimiento entre ambos países. Están asustados ante las manifestaciones de destacados intelectuales y políticos, que por muchos años mantuvieron estrechos nexos con el oficialismo, y que hoy se pronuncian sensatamente a favor de los cambios con declaraciones que no tienen por qué ser idénticas a las expresadas por la disidencia.

Los fundamentalistas isleños se aterran por la creciente pérdida de sus coartadas preferidas, como la confrontación con Estados Unidos y su errada política de aislamiento. Saben que al desaparecer esas excusas, será muy difícil justificar el desastre nacional y la tradicional represión contra el pueblo.

Lamentablemente los talibanes tienen sus pares en el exterior, que les han brindado siempre todo tipo de justificaciones para machacar a la sociedad civil. Se trata de grupos cada vez más minoritarios, que guiados por el odio, y posiblemente otros factores menos justificables, durante años le han hecho el juego al totalitarismo. Ciertamente, en esos grupos, en un porciento elevado, se encuentran compatriotas, que habiendo sufrido mucho, y recibido en el pasado considerables daños y humillaciones personales y familiares, están obnubilados por las ofensas y responden con métodos equivocados, sin darse cuenta que contribuyen a la permanencia de esta pesadilla que por más de 51 años ha asolado nuestra sufrida patria.

En estos grupos no incluimos a aquellos compatriotas, que tienen todo el derecho a discrepar de nuestros puntos de vistas, y de hecho lo hacen de forma racional y civilizada, sin caer en difamaciones ni las calumnias habituales de ciertos auto titulados demócratas en el exterior.

Con la carta que hemos firmado 74 activistas sociales a título personal, una lluvia de asquerosos ataques han caído sobre nuestras cabezas, calificándonos hasta de vende patrias, por opinar. Infamias, por demás, idénticas a las que por decenios hemos recibido del régimen. Esta carta, cuyo borrador confeccionó una persona tan pacífica y prestigiosa como el laico Dagoberto Valdés, y luego consensuada entre los participantes, ha sido el pretexto para descargar el odio contra quienes durante años hemos luchado sin descanso por la democracia y la reconciliación nacional dentro del territorio nacional. No se ha tenido en cuenta al formular las calumnias que si se sumaran los años de cárcel de las condenas de quienes apoyamos esa carta, el resultado sumaría siglos -incluidas las penas de los firmantes actualmente en prisión o en peligro de regresar a ella- y no obstante eso, hemos continuado defendiendo desde Cuba los intereses de nuestro pueblo sin doblegarnos.

Los extremistas, cada vez más aislados, como demuestran las encuestas realizadas en los últimos tiempos en Estados Unidos entre norteamericanos y la comunidad cubana, o como indican los resultados de las pasadas elecciones presidenciales en la Florida, se han caracterizado por boicotear todas las iniciativas en favor de la amistad con nuestro vecino y la reconciliación entre los cubanos. Recuérdese el boicot al Proyecto Varela, apoyado por la abrumadora mayoría de la disidencia cubana. En esto se aliaron a quienes después resultaron 12 agentes de la Seguridad del Estado destapados durante los juicios a los 75 en marzo de 2003.

Igual actitud habían asumido en ocasión de la visita del Papa Juan Pablo II en 1998, con obstáculos de todo tipo para impedir la estancia en la Isla de su Santidad.

Ahora injurian a la Iglesia Católica Cubana, obviando los esfuerzos realizados por ella durante años para procurar una solución a la crisis nacional. Con estos ataques, incluido el propósito de dividir a la disidencia, reproducen los perversos esfuerzos para evitar que los presos del grupo de los 75 nos manifestáramos mayoritariamente en apoyo al concierto del cantautor Juanes y sus amigos en septiembre pasado. En esa ocasión familiares de presos recibieron llamadas desde Miami, conminándolos a presionar a los hermanos encarcelados a retractarse; felonía que resultó abrumadoramente rechazada. El mensaje enviado en aquella ocasión por los 75 neutralizó a nivel internacional la terrible imagen que dejaron allí los grupos extremistas, que de una forma reprobable destruyeron discos e insultaron a los artistas que viajaron a La Habana, comportándose al mismo nivel de las hordas que nos insultan y persiguen en las calles de Cuba.

Ahora por la Carta de los 74 lanzan una lluvia de improperios y descalificaciones a persona que hemos perdido nuestros trabajos, ahorros y hasta derecho a retiros -teniendo todas las condiciones para recibirlos- por preferir la miseria antes que doblegarnos al totalitarismo. Se ha llegado hasta a la bajeza de acusar a periodistas independientes de recibir considerables pagos por sus trabajos en el exterior, cuando se sabe que por problemas diversos la mayoría de los órganos de prensa no pagan nuestras colaboraciones, y debemos mantenernos con los 15 pesos convertibles (CUC) que paga CubaNet por artículo, en un país donde una bolsa de leche en polvo vale 5.25 CUC, un litro de aceite comestible 3.25 CUC y una hora de internet, con dificultades incluidas, cuesta en un hotel de turismo de 6,00 a 10,00 CUC la hora (0.80 CUC = 1.00 US$) y todo por el estilo.

Mientras tanto, algunos, dedicados a insultarnos soezmente, viven cómodos bajo la sombra de la Torre Eiffel sin nunca haber hecho nada por su patria, a no ser servir por muchos años obedientemente a altos funcionarios del totalitarismo. Otros tratan de meter cuña entre la disidencia para hacer el juego a intereses hoteleros, a los que en no interesa los sufrimientos del pueblo cubano, sino evitar que Cuba pueda convertirse en un importante competidor en el Caribe. No por gusto, según periodistas norteamericanos –Lesley Clark, Nuevo Herald, noviembre 16 de 2009 - se han repartido más de 11 millones de dólares entre congresistas para evitar que se levanten las prohibiciones a los viajes de los norteamericanos a Cuba, una violación de sus derechos humanos, que también sirve de justificación para hacer lo mismo por parte del totalitarismo insular.

Nosotros, de nuevo, instamos a esas personas a que paren su colaboración con el totalitarismo y se sumen junto a todo el pueblo cubano -residente en la Isla y en el exterior- a la construcción de una nueva Cuba, y para dejar atrás este negro pasado empezado el 10 de marzo de 1952 con la tiranía de Fulgencio Bastita y prolongado con el relevo de Fidel Castro, quien con sus ansias enormes de poder absoluto frustró los sueños surgidos en 1959.

De todas formas, no habrá talibanes ni aquí ni en ninguna parte que puedan parar las ansias de libertad y democracia del pueblo cubano. Hoy paulatinamente los compatriotas de aquí y de allá, por encima de diferencias ideológicas, forjaremos un frente común que nos llevará a todos, sin exclusiones, al triunfo. A una Cuba democrática y reconciliada, donde nos respetemos e impere la justicia social y la solidaridad.

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Texto e imagen tomados de, Aquí.
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lunes, 14 de junio de 2010

"En el corredor de la muerte"

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En el corredor de la muerte
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Por Odelín Alfonso
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En estos tiempos de incertidumbre no hago más que encomendarme a Dios y orar por la suerte de nuestro hermano, el psicólogo y periodista independiente Guillermo Fariñas, en huelga de hambre desde el pasado 24 de febrero. En tal sentido, no tengo por qué creer en quienes ven sobre los hombros de otros y hacen del caso Fariñas -también de los prisioneros políticos y de conciencia- un performance de “humanidad” en medio del irrespeto, la intolerancia y la muerte.

Me refiero a las conversaciones entre la Iglesia Católica y el gobierno militar de Raúl Castro, sobre la situación de los presos políticos y de conciencia. Lo veo como una especie de álgebra política que no define quien es el mediador entre víctimas y victimarios. Pero mientras las opiniones de uno y otro lado ruedan cuesta abajo, Raúl Castro dirige a cuenta gotas el movimiento de prisioneros de conciencia hacia reclusorios cercanos a su domicilio.

El caso Guillermo Fariñas se enfría en la mesa de los condicionamientos y su salud se deteriora cada minuto. Fariñas lleva más de cien días en el corredor de la muerte, exigiendo la excarcelación de 26 presos políticos en estado deplorable de salud. Si costoso es el esfuerzo de la salud pública cubana por mantenerlo con vida, peor sería un desenlace fatal.

¿A qué se debe tanto desvelo? ¿Por qué costear la vida de un paciente, cuyo único padecimiento es exigir respeto por la vida de otros en prisión? En julio del año 2007, el economista Ariel Terrero Font exponía en el primer informativo de la televisión cubana, que el Estado cubano gastaba por cada paciente atendido en salas de terapia intensiva, unos 469 pesos cada día, aproximadamente 16.75 pesos convertibles al cambio actual de 25 X 1. Significa que en cien días de ayuno voluntario, sin contar el tratamiento con nutrientes de última generación que saltan la “barrera del embargo”, Raúl Castro ha cuidado la vida de Guillermo Fariñas por 46 mil 900 pesos (cerca de dos mil pesos convertibles).

¿Acaso se exigió igual cuidado con Orlando Zapata Tamayo, prisionero de conciencia fallecido el 23 de febrero de 2010, después de 86 días en huelga de hambre? ¿Murió o lo mataron?

Ojalá me equivoque, pero creo que la gestión tardía y bienaventurada de la Iglesia Católica no pasará de unos cuantos traslados de prisión o alguna que otra licencia extrapenal para los casos más críticos. La ola de arrestos en la Primavera Negra de 2003 fue obra de Fidel Castro, y los 75 arrestados son de Fidel. En cuanto a su hermano Raúl, pésimo interlocutor, es sólo pantomima dentro del círculo de poder.

Para el gobierno cubano y sus representantes, bien puede la Iglesia Católica ser el atajo que los saque de la crisis económica y política. Para la Iglesia y su máxima autoridad, Jaime Ortega, esa oportunidad viable de justicia y respeto malograda por años. Se me hace difícil creer en una negociación sobre esa mesa donde las cabezas no se ven unas a las otras. Es preciso recordar que en los regímenes totalitarios la sotana y el uniforme militar pueden venir del mismo sastre.

Lo que interesa es el hombre y el derecho a la vida, esa es una primicia de la revolución, válida también para Guillermo Fariñas. El gobierno puede evitar oxigenar un ayuno prolongado y sin retroceso, en el que no medien guiños, condicionamientos o nutrición parenteral de alto costo.

El régimen sabe que dentro y fuera de Cuba la solidaridad con la causa de Guillermo Fariñas gana terreno y que, sólo si se le escucha Coco abandonará su trance con la muerte.

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Texto e imagen tomados de Aquí.
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martes, 8 de junio de 2010

Espinosa Chepe: "Cuba, conversaciones alentadoras"

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"Cuba, conversaciones alentadoras"
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Por Oscar Espinosa Chepe
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Con las conversaciones entre la Iglesia Católica Cubana y el gobierno, empezó un proceso esperanzador, coincidente con el agravamiento progresivo de la situación económica y social, con serios efectos políticos profundizados por la muerte cruel de Orlando Zapata Tamayo, tras una huelga de hambre, que puede conducir a la desestabilización y un escenario de violencia.

Desde hace años, la Iglesia Católica Cubana ha procurado de forma discreta, y en variadas ocasiones públicamente- como fue el Mensaje de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba “El Amor todo lo espera”, del 8 de septiembre de 1993, que hoy conserva total validez- la solución de los problemas nacionales y que prevalezcan la comprensión y la paz entre los cubanos. Por ello, lo novedoso en esta oportunidad, es que el gobierno haya aceptado el sostenido reclamo y converse, así como accedido a la petición de la Iglesia de suspender los bochornosos “actos de repudio” y no interferir en las marchas de las Damas de Blanco.

Según lo expresado por el Cardenal Jaime Ortega, las conversaciones han abarcado la liberación de los presos y las Damas de Blanco, lo cual fue publicado inusualmente hasta en el diario oficial Granma. Esos detalles apuntan a negociaciones serias entre compatriotas, que con posterioridad pudieran orientarse a temas de calado social más abarcador. Por supuesto, no se puede augurar un éxito seguro a las conversaciones. Aunque han sido recibidas con mucha simpatía por la población y desde el exterior se reciben señales de apoyo, existen fuerzas interesadas en que fracasen.

Desde el interior del gobierno, los sectores más conservadores no desean reducir los niveles de represión y tensión en la sociedad. Al igual que se oponen a cualquier tipo de reformas en el sistema, con seguridad opondrán obstáculos a procesos tendientes a la reconciliación nacional. Lamentablemente, sectores autotitulados democráticos erróneamente, sutil o abiertamente, obstruyen las conversaciones con posiciones extremistas e inflexibles, sin percatarse que con esas actitudes contribuyen a dar coartadas al sector inmovilista del Partido Comunista y el Gobierno cubanos.

Así se aprecian duros ataques al Cardenal Ortega y la Iglesia, exigiendo acciones frente al gobierno, improcedentes para hacer avanzar cualquier negociación. Artículos publicados allende los mares, dan la impresión de que el enemigo está dentro de la Iglesia Católica, como señalará críticamente el compatriota Yoel Prado en una carta publicada en el Nuevo Herald el 17 de mayo. Estos virulentos fiscales a distancia, comprendidos algunos que no se les conoce ninguna actividad disidente mientras vivieron en Cuba, olvidan que por decenios la Iglesia ha sido atacada por el totalitarismo, que llegó hasta a proscribir las fiestas de Navidades, mutándolas en celebraciones por el 1 de enero y el 26 de julio. Desconocen que de forma moderada y paciente, de acuerdo con las condiciones en la Isla, ha tratado de lograr el progreso y la concordia, lo cual se puede leer en el libro “La Voz de la Iglesia en Cuba”, con varias decenas de documentos episcopales relacionados con incansables acciones emprendidas para encontrar el camino de la comprensión y la paz entre los cubanos.

Partiendo de análisis desconocedores de las realidades internas, demandan de la Iglesia Católica Cubana iniciativas que quizás pudieron ser posibles en la muy católica Polonia, pero no en Cuba donde siempre ha existido una religiosidad peculiar, debido al desarrollo histórico y cultural que nos distingue sustancialmente, incluso del resto de los países latinoamericanos. El cubano es usualmente creyente, pero con particularidades en la práctica religiosa. Aunque el catolicismo está en las bases de nuestra nacionalidad, y hombres como el Padre Félix Varela y José de la Luz y Caballero fueron fundamentales en la forja de nuestra identidad, se debe ser realista de acuerdo con las condiciones actuales y no reclamar lo imposible.

La liberación de los presos políticos y de conciencia, además de su justicia y sentido humano, abriría nuevas posibilidades para el avance de los cambios a que todos aspiramos para Cuba. Esta medida crearía condiciones para el mejoramiento de las relaciones con Estados Unidos y Europa. El Presidente Obama propicia el acercamiento a Cuba. Ya ha dado muestras concretas. Sin embargo, se ha visto imposibilitado de avanzar por falta de reciprocidad del gobierno cubano. En caso de producirse la excarcelación, se facilitaría a la actual Administración procurar pasos adicionales, con sustanciales beneficios para el pueblo cubano. Igual cabría señalar en cuanto a la Unión Europea, que ha afrontado desde hace mucho tiempo la intransigencia mantenida desde La Habana.

En consecuencia, deben propiciarse los actuales esfuerzos de la Iglesia Católica Cubana, dejando de lado la intolerancia y el radicalismo. Es momento de unión entre todos los cubanos, creyentes y no creyentes, residentes dentro y fuera del archipiélago. Si bien no hay garantías de éxito y la cautela resulta aconsejable, tampoco deben crearse obstáculos que sirvan de pretexto para abortar las negociaciones.

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Tomado de Aquí.

Imagen tomada de la Web.

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viernes, 4 de junio de 2010

Guillermo Fariñas: "Mi huelga ha emplazado públicamente al gobierno cubano"

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El disidente Guillermo Fariñas cumple hoy 100 días de huelga de hambre para exigir la liberación de presos políticos enfermos, consciente de que su acto de protesta ha puesto la atención de la comunidad internacional sobre el manejo que da el gobierno de Raúl Castro a los presos políticos.

"Creo que la mayor relevancia de esta huelga de hambre y sed ha sido precisamente que amplios sectores de la izquierda han emplazado públicamente al gobierno cubano, tanto en Europa como en América Latina'', dijo Fariñas en una entrevista telefónica a El Nuevo Herald desde su cama de hospital en Santa Clara.

El psicólogo y periodista independiente comenzó la huelga de hambre el 23 de febrero, un día después de la muerte del preso político Orlando Zapata Tamayo. En marzo Fariñas debió ser internado de emergencia tras sufrir dos colapsos que casi lo matan.

"La muerte es una condición natural. La muerte, mientras sea digna, consideramos que debemos afrontarla. Por eso a lo único que le tenemos miedo es a no ser capaces de saber morir con dignidad''.

Los 100 días de ayuno forzado se cumplen 48 horas después de que La Habana decidiera trasladar a 6 presos de conciencia a cárceles cercanas a sus lugares de residencia. Los presos reubicados forman parte de los 75 encarcelados hace siete años durante la llamada Primavera Negra. De ellos, 53 permanecen en prisión.

La orden de traslado se concretó tras una histórica reunión de cuatro horas el 19 de mayo entre Castro y el cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de la Arquidiócesis de La Habana, y el presidente de la Conferencia de Obispos Cubanos, monseñor Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba. En la cita también se habló de la posibilidad de trasladar a prisioneros delicados de salud a centros hospitalarios.

Fariñas dijo que este gesto es una maniobra para tratar de dividir al movimiento de las Damas de Blanco.

"Los seis que fueron trasladados son familiares de las damas que han firmado o aparecen como firmantes de la carta donde se les pide a las Damas de Apoyo que no acudan a la 5ta. Avenida'', puntualizó Fariñas.

En La Habana, 35 integrantes de las Damas de Blanco hicieron un llamado reciente a las Mujeres de Apoyo para que, por un período de cinco semanas, dejen de acompañar al colectivo femenino en sus marchas por La Habana. El objetivo es demostrar la flexibilidad y contribución al objetivo fundamental del movimiento, es decir, la libertad inmediata e incondicional de los 53 disidentes detenidos durante la ola represiva del 2003 que todavía permanecen encarcelados.

Laura Pollán, líder del colectivo, se negó a firmar la petición.

"Están tratando de incidir al movimiento porque tienen miedo de que ganen el Premio Nobel de la Paz y se conviertan en un interlocutor válido dentro de Cuba'', explicó Fariñas. También dijo que la reubicación de los presos no puede ser considerado un gesto ‘extraordinario'.

"Lo extraordinario sería que, tras haber asesinado a Orlando Zapata Tamayo, ponga en sus casas, con licencia extrapenal, a esos 26 presos enfermos'', detalló el disidente de 48 años. "Nosotros hemos dicho que si el gobierno pone en libertad entre 10 y 12 de los más graves, y se compromete con la Iglesia a establecer un calendario de excarcelaciones, nosotros vamos a deponer la huelga''.

Fariñas agregó que su estado de salud es bastante estable después de haber pasado las últimas dos noches con fiebres altas y problemas de presión alta. A pesar de los riesgos aseveró que está dispuesto a continuar su lucha pacífica hasta que alcanzar resultados diferenciales.

"Ojalá Dios nos permitiera llegar a los 200'', dijo Fariñas. "Si la historia me da la posibilidad de ser un mártir por la democracia de mi patria, eso pudiera ser así''.


Texto e imagen tomados de Aquí.
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miércoles, 2 de junio de 2010

Cuba inicia traslado de prisioneros políticos

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Cuba inicia traslado de prisioneros políticos
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El gobierno cubano comenzó el martes a cumplir con su promesa de trasladar a algunos prisioneros políticos a cárceles más cercanas a sus familiares, parte de las concesiones hechas el mes pasado durante las históricas negociaciones entre la Iglesia Católica de la isla y Raúl Castro.

Esas concesiones también incluían la posibilidad de trasladar a prisioneros enfermos a hospitales, pero un activista por los derechos humanos en La Habana dijo a El Nuevo Herald el martes por la noche que los traslados a los hospitales aún no han ocurrído.

"El primer capítulo de esta situación ha comenzado con el trasldado entre cárceles'' manifestó Elizardo Sánchez, quien encabeza la Comision Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

Aunque Sánchez expresó satisfacción por los traslados, dijo que éstos en sí son de ‘‘poca relevancia'' ya que los disidentes permanecen encarcelados. Pero agregó que los traslados podrían ser la "antesala de excarcelaciones'' de algunos disidentes.

Al mismo tiempo, dijo Sánchez, no había indicios de que el gobierno cubano estuviese proyectando liberaciones inminentes de disidentes o traslados a hospitales.

La Iglesia Católica, por su parte, emitió un comunicado diciendo que seis disidentes encarcelados habían sido transferidos.

Ellos son Félix Navarro, José Luis García Paneque, Iván Adolfo Hernández Carrillo, Diosdado González Marrero, Arnaldo Ramos Lauzurique y Antonio Ramón Díaz Sánchez, todos encarcelados durante la ola represiva del 2003 conocida como la Primavera Negra.

El comunicado de la Iglesia, reproducido por las agencias de noticias, no mencionaba de dónde a dónde fueron llevados los disidentes. Pero Elizardo Sánchez dijo que había podido confirmar los sitios a que fueron trasladados tres de los prisioneros.

Informó que Navarro había sido trasladado de la cárcel provicial de Canaleta, en Ciego de Avila, a la cárcel de Agüica en Matanzas, Antonio Díaz Sánchez de Canaleta a una prisión en La Habana, posiblemente el Combinado del Este, mientras que Diosdado González fue llevado de una cárcel en Pinar del Río a Agüica.

Navarro y Hernández Carrillo habían sido sentenciados a 25 años de prisión y Díaz Sánchez y González a 20 años cado uno; García Paneque a 24 y Ramos Lauzurique a 18.

Sánchez afirmó que los disidentes transferidos el martes podrían ser parte de un grupo más grande de 15 o 16 que podrían ser transferidos próximamente.

Se estima que actualmente hay unos 190 prisioneros políticos en Cuba.

La agencia AP, en un cable desde La Habana, dijo el martes que funcionaros carcelarios habían contactado a la familia de Navarro para informarle que había sido transferido a otra prisión. La agencia tambien citó a Alejandrina García, esposa de González, diciendo que su esposo estaba siendo trasladado.

Los traslados tienen lugar casi dos semanas después de que altos representantes de la Iglesia en Cuba llegaron a acuerdos con el gobierno de La Habana bajo los cuales algunos disidentes iban a ser llevados a cárceles más cercanas a sus familiares, o a hospitales si es que estaban enfermos.

Castro y el arzobispo de La Habana, el cardenal Jaime Ortega, se reunieron por cuatro horas el 19 de mayo. Un día despues de la reunión, Ortega dijo que estaban discutiendo ‘‘seriamente'' con el gobierno la liberación de prisioneros politicos pero declinó dar detalles.

"No puedo proveer conclusiones sobre fechas concretas, sobre acciones concretas con respecto a los prisioneros'', dijo Ortega ese día. "Puedo decir que el asunto se esta discutiendo seriamente''.

Además del anuncio de Ortega en una conferencia de prensa en La Habana el 20 de mayo, se puso en claro que los medios de prensa del gobierno cubano le dieron tratamiento prominente a la reunión, con la publicación en los dos diarios principales de artículos y fortografías de Ortega y Castro. La última vez que líderes de la Iglesia en Cuba se habían reunido con un dirigente del gobierno fue hace cinco años --en aquella ocasión con Fidel Castro.

Fidel Castro temporalmente cedió el poder a su hermano Raúl en el 2006 por enfermedad y luego dejó el poder formalmente en el 2008.

No había indicios el martes por la noche de que Cuba proyecte la inminente liberación de disidentes o de traslados a los hospitales de prisioneros enfermos.

Las liberaciones de prisioneros en Cuba han ocurrido varias veces en el pasado, con algunos prisioneros que han sido expulsados del país o autorizados a salir al exilio.

La historia cubana bajo el régimen de los hermanos Castro ha consistido en períodos de extrema represión y relajamiento de tensiones que han llevado a la liberación y exilio de disidentes.

A finales de la decada de 1970, Fidel Castro negoció la liberación y salida de más de de 3,000 prisioneros políticos, en conversaciones con exiliados cubanos que favorecían un diálogo con el régimen de La Habana.

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Tomado de Aquí.

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