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Regresamos pronto, sanos humos!!
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Imagen tomada de la Web.
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Para mí será el silencio
Tuyo el golpe
el agarrón por el cuello
La fama
que provoca desbarro
El odio
que genera valor y al revés
La muchacha
cuando salgas de pase
Si hay pases
Más
Dentro
más
una charca
unas cuantas rocas
halcón tiznado
empegostado de chapapote
roto
posado en piedra
en cruel cemento
Dentro
poco aire
latigazos
coherencia
eso que llaman andar por las aceras
entre semáforos
cuidarse al salir de no introducir el pie entre el coche y el andén*
dejar los desechos
colocar-me
humo primigenio
sólo yerba
------sólo yerba
sólo yerba
dentro
dentro
más
*Aviso del Metro de Madrid
Aguacero
En La Manga del Mar Menor
Sin olas
Lluvia que moja las chanclas olvidadas sobre la hamaca
Prefiguraría, uno tiende a hacerse juicios previos, que ha decidido el poeta ir en busca de los residuos, del lenguaje residual, que queda usualmente fuera de los libros. Bagazo hace suponer un atado de las palabras desechadas del discurso con que se edifica usualmente la poesía, como cañas a la que se le ha extraído el jugo o un montón de esa materia, resto de uva prensada, a la que se ha extraído el mosto.
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No es tal, o no de ese modo. La lectura de ese discurso periférico, signado por lo que Iván de la Nuez llama (con su usual precisión) un “idioma seminal”, hace que el poeta asuma que está siendo reconocido, identificado por los márgenes, cuando en realidad está describiendo el proceso de autoedificación que le reafirma en su vocación natural de ir al centro, de alejarse de los bordes.
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La búsqueda del rostro diabólico que hay en toda ciudad (discrepo fraternalmente) no es para Chago más que un volver a los orígenes, un regresar al pueblo natal, la villa de San Juan de los Remedios, edificada, según Ortiz, “junto a una boca de los infiernos”.